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Miércoles 25 de Enero de 2017

Matan a un empresario y las cámaras captan a su yerno llevando el cuerpo

Fue en el barrio porteño de Caballito, donde vivía Roberto Fernández. Los presuntos autores, ya detenidos, no advirtieron que eran filmados

Un empresario de la construcción fue asesinado el sábado en su departamento del barrio porteño de Caballito y por el crimen detuvieron a su yerno y a un mecánico, quienes quedaron grabados por cámaras de seguridad del edificio cuando se retiraban con el cadáver envuelto en un acolchado.

Se trata de Roberto Fernández Montes, de 67 años, cuyos familiares reconocieron ayer a la tarde en la morgue judicial de La Plata un rosario de acero quirúrgico que colgaba del cuello de un cuerpo encontrado calcinado un día después del homicidio en el partido bonaerense de Cañuelas.

Según las fuentes, Fernández Montes, nacido en España, era el dueño de la empresa "Mini Vial", dedicada a la venta y alquiler de maquinaria para la construcción y residía con una de sus hijas en un edificio situado en la calle Juan F. Aranguren 36, de Caballito.


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La víctima. Roberto Fernández Montes tenía 67 años.
La víctima. Roberto Fernández Montes tenía 67 años.

La última vez que el empresario fue visto con vida fue el sábado último cuando salió de dicho edificio para ir a su trabajo a las 8.42 y regresó a las 12.09, de acuerdo a lo que registraron las cámaras de seguridad del inmueble.

Al no tener noticias de su paradero, la hija de Fernández Montes denunció al día siguiente lo ocurrido, por lo que se inició una investigación a cargo del juez de instrucción porteño Hernán Martín López y los detectives de la división homicidios de la Policía Federal.

Las fuentes señalaron que la denunciante y su madre fueron el domingo a la tarde a buscar al empresario a su departamento dónde sólo advirtieron la ausencia de un acolchado del dormitorio principal, tras lo cual pusieron a disposición de los pesquisas las imágenes de las cámaras de seguridad del edificio.


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En esas secuencia se puede observar que luego de la partida de Fernández Montes, a las 9.05, ingresó al garaje el mecánico César Ricardo Arce López, de 43, quien hacía algunos trabajos para la empresa MiniVial. El tallerista utilizó el control remoto del portón de entrada y subió con las llaves del departamento de la víctima, en el quinto piso.

Luego del reingreso de Fernández Montes, a las 12.54, ingresó al edificio su yerno, identificado como Santiago Corona, de 34, quien llevaba colocados unos "guantes de látex" y recibió las llaves del mecánico que se las arrojó por el balcón.

Siempre de acuerdo a las imágenes, a las 13.28, el yerno salió del ascensor a dar un vistazo al garaje, y tres minutos después apareció junto a Arce López cargando un acolchado que envolvía el cuerpo del empresario, el cual colocaron en el baúl de un Suzuki Fun negro, propiedad de la hija de la víctima y a bordo del cual se retiraron del lugar.

"Tenemos grabados en varias cámaras de alta definición en los palieres, en el garaje y hasta en el ascensor cómo estos dos hombres manipulan el cadáver envuelto en un cubrecamas, que se ve ensangrentado", explicó a la agencia Télam una fuente judicial.

Ante estas imágenes tan explícitas, y que ayer se difundieron a la prensa, el juez López ordenó la detención del yerno y el mecánico: el primero fue apresado en la comisaría 11º, adonde había ido a prestar declaración, mientras que al segundo lo apresaron ayer a la madrugada en el barrio Olimpo, de la localidad bonaerense de Sarandí, partido de Avellaneda.

En tanto, el cuerpo completamente calcinado y separados en dos partes (cabeza y torso por un lado y pelvis y extremidades por otro) fue encontrado el mismo domingo a la vera de un camino rural cercano a la ruta nacional 3, en el partido bonaerense de Cañuelas, pero en un primer momento no pudo ser identificado debido a su estado.

Según los peritos, en el lugar no se detectaron signos de incineración, lo que indica que el cuerpo fue quemado en otro lugar y arrojado allí.

Al continuar con la pesquisa, el lunes se encontró totalmente quemado el Suzuki Fun negro de la hija de Fernández Montes, en el partido bonaerense de Almirante Brown.


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Para el juez López, el móvil del crimen puede estar vinculado a una carpeta que la víctima guardaba en su casa con pruebas que implicaban a su yerno, ex empleado administrativo de MiniVial, en una presunta estafa por más de un millón de pesos en perjuicio del empresario, lo que motivó a mediados del año pasado la ruptura de la relación entre ambos.

Además, los pesquisas descubrieron que los autores del hecho robaron 20.000 pesos que estaban ocultos en el motor del jacuzzi de uno de los baños del departamento de Fernández Montes, donde los peritos da la PFA detectaron, mediante la técnica del reactivo Luminol, manchas de arrastre de sangre que fueron lavadas.

Por su parte, María del Carmen Liñeira, pareja de la víctima desde hace 13 años, contó a la prensa que el imputado Corona fingió estar preocupado por la desaparición de su suegro y se sumó a su búsqueda antes de saber que había sido filmado por las cámaras de seguridad del edificio y quedar preso.

La mujer, de 58 años, aseguró que Corona había estafado a su pareja pero que ésta no se animaba a denunciarlo porque era el marido de su hija, a quien tenía amenazada, y el padre de sus dos únicos nietos, de uno y dos años. Según ella, el monto habría superado el millón de pesos.

"Este individuo, esta mala persona, aparece con la hija (de la víctima) como si no hubiese pasado. Nos decía que nos calmemos y estemos tranquilas y a mí me pidió que lo siga con mi auto hasta el galpón", donde el empresario trabajaba, relató la mujer al reseñar como se inició la búsqueda.

Al borde del llanto y visiblemente conmocionada, la mujer, quien desde hace 13 años mantenía una relación sentimental con la víctima, aunque no convivían, relató que todo comenzó el pasado sábado, cuando, como era habitual, conversó con su pareja y quedaron que él iría para su casa.

"El sábado hablé como siempre con él y a eso de las 12 me dijo que se bañaba y venía para casa. Como no venía y no atendía el celular, a eso de las seis de la tarde me fui en el auto hasta su casa. Creí que le podía haber pasado algo porque hace siete años tuvo un infarto".

Según María del Carmen, comenzó a preocuparse cuando los mozos del bar de la esquina le dijeron que no lo habían visto y vio que el portón del garaje donde la menor de las hijas (que vivía con él) guardaba el auto estaba abierto.

"Llamé a las hijas, vinieron desesperadas y este individuo aparece con la mayor, como si no hubiese pasado nada. En la casa no vimos nada raro, hasta que la hija mas chica, que vive con él, se da cuenta que faltaban las sábanas de la cama".

María del Carmen contó que ahí comenzó la búsqueda, durante la cual fueron hasta el galpón de la empresa en el barrio Chacarita.

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