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Sábado 18 de Febrero de 2017

Los libros de Bioy Casares y Silvina Ocampo llegan a la Biblioteca Nacional

Los compradores de la singular biblioteca se comprometieron a donarla a fin de que sea guardada en el edificio del barrio de Recoleta.

La biblioteca personal de Adolfo Bioy Casares y Silvina Ocampo, compuesta por aproximadamente 17 mil ejemplares que están desde hace diez años en un depósito de la calle Sarmiento de la ciudad de Buenos Aires, será donada a la Biblioteca Nacional, según confirmó su director, Alberto Manguel, en una conferencia, luego de firmar una "carta de intención" entre los compradores y los vendedores del importante material.

   La donación, que consta de 10 lotes de 33 cajas cada uno, contiene algunas joyas de la literatura universal como la obra completa de Sir Thomas Browne; "La rama dorada", de James George Frazer; todos los folletos de la vanguardia surrealista traídos directamente de Francia por Silvina Ocampo, así como primeras ediciones de la obra de Bioy Casares, de Jorge Luis Borges, notas, manuscritos y revistas, entre muchas piezas de gran valor.

   La inmensa biblioteca de Bioy Casares y Ocampo, que de alguna manera también perteneció a Borges, se intentó adquirir, sin éxito, por la Biblioteca Nacional en otras oportunidades. Ahora, gracias a un trabajo conjunto de los herederos y los donantes, se pudo firmar una "carta de intención" donde los compradores se comprometen a donar, luego de efectivizarse la adquisición, el lote de libros completo a la Biblioteca Nacional.

   Los compradores finales de la biblioteca Bioy Casares-Ocampo fueron Eduardo Escasany y Banco Galicia; Ricardo Torres y Sandra Sakai; Anna Gancia; Fundación Bunge y Born; Marcela Zinn; la Fundación Páremai Fractal; Alejandro Stengel y María Cecilia Bullrich; y la Fundación del Banco de la Nación Argentina. El precio pagado por el lote de libros, según los representantes del Banco Galicia, fue de unos 400 mil dólares.

   El director de la Institución, Alberto Manguel, dijo que "la biblioteca privada más importante de la Argentina, fuera de colecciones públicas, va a ser donada a la Biblioteca Nacional. Los donantes han firmado una carta de intención con los herederos. Yo veo esta futura donación como el primer paso del reintegro de tesoros nacionales a la Nación. Tenemos que detener la fuga de estos tesoros. Tenemos la obligación moral de conservarlos en el país".

   "Como no tenemos la plata —explicó—, contamos con la generosidad de ciudadanos argentinos y fundaciones que quieren invertir en la cultura y dar a instituciones como la Biblioteca lo que les pertenece. Esta importante biblioteca privada tiene su lugar natural en la Biblioteca Nacional. Antes de morir, Bioy Casares dijo que quería que su biblioteca estuviese aquí".

   "Todo este material no solo va a servir para investigaciones futuras sino también para mostrarlas al público. Queremos que los argentinos vean lo que tenemos, A partir de un trabajo que hicieron los investigadores Laura Rosato y Germán Alvarez sobre un cuento de Borges, «La lotería en Babilonia», nosotros vamos a tener una exposición compartida con la Biblioteca Municipal de Nueva York, ya que ellos tienen el manuscrito del cuento y nosotros diversas versiones".

   Por su parte, Ernesto Montequin, albacea de esta biblioteca privada, explicó que se trata de "la biblioteca de dos enormes escritores argentinos, pero también hay un tercero: Borges. Durante mucho tiempo la biblioteca de Bioy fue suya también. Es una biblioteca de tres personas que tenían a la literatura como pasión dominante, no solo en términos de escritura sino de lectura, ya que no todos los grandes escritores son grandes lectores".

   "En este caso se dieron una conjunción de factores que hicieron que pudieran reunirse en una biblioteca que es como un gran laboratorio. No es una biblioteca de coleccionista, sino de trabajo. Hay libros leídos, usados, con mucha vida encima: es la vida de ellos como lectores. Toda esa complicidad entre los tres como lectores a través de los años, los proyectos en común, las antologías, las lecturas, todo un universo intertextual del que se va a aprender no solo qué leyeron sino cómo leyeron. Son conjurados de la literatura", señaló Montequin.

   Señaló que, además, "es una biblioteca que presenta toda una red de autores a partir de las dedicatorias. Así se puede saber mucho de los escritores. Cuando un libro tiene la dedicatoria de otro escritor eso revela la relación entre ambos. En esta biblioteca hay muchas dedicatorias que iluminan los vínculos de esos autores, es un gran laboratorio de literatura. Tiene un valor agregado que la hace única: las huellas, los rastros de las lecturas que hacen los tres. Los que se destaca es una idea de la cultura". 

Una "biblioteca de uso"

Rosato explicó que "no es una biblioteca de bibliófilos, sino de uso. Tanto Silvina como Bioy y Borges hacían uso de sus libros. Todos los libros requieren un cuidado a cargo de la Biblioteca Nacional para poder darles una puesta en valor. Es un tipo de biblioteca que va a crecer patrimonialmente en la medida que se trabaje e investigue: una marca que puede aparecer en un costado después del estudio adquiere un valor documental, como sucedió con la Colección Borges".

   Y Alvarez mencionó una curiosidad de la biblioteca: "Borges solía tomar los soportes donde aparecían sus textos y los usaba para las futuras ediciones, los corregía. En «El Zahir», que aparece en «Los Anales de Buenos Aires», hace todas la correcciones para la edición en libro. Esto es muy importante, único, es de una riqueza crítico-genética invaluable. Es anterior a la edición final: Borges reescribiéndose".

La colección incluye, además, libros ilustrados, primeras ediciones de textos aparecidos en revistas antes de formar parte de un libro (hay una de "El jardín de los senderos que se bifurcan", de Borges), y dedicatorias (muchas de ellas en ejemplares de lo que Bioy, irónicamente, llamaba "el castigo de tener amigos escritores").

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