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Domingo 28 de Agosto de 2016

Las tormentas solares inciden realmente en la formación de las nubes

Analizando datos satelitales, los expertos concluyeron que los fenómenos astronómicos tienen impacto directo en el cambio climático.

Un equipo de investigadores norteamericanos, daneses e israelíes logró establecer un vínculo directo entre las erupciones solares y los cambios en la cubierta nubosa de la Tierra. Para las observaciones aplicaron nuevas técnicas de análisis a los datos de observación de varios satélites durante los últimos 25 años. Los resultados, que se publican ahora en la revista Journal of Geophysical Research, muestran que cuando una erupción solar llega hasta la Tierra, las nubes se reducen en un 2 por ciento en todo el planeta, lo que supone más de mil millones de toneladas de agua desapareciendo de la atmósfera.

La investigación representa un gran paso hacia la comprensión de los factores que contribuyen a las variaciones del clima. Hace cuatro años que se rompen las marcas de temperaturas máximas en los dos hemisferios.

"La Tierra sufre un bombardeo constante de partículas procedentes del espacio, en forma de rayos cósmicos", explicó Jacob Svensmark, el director del trabajo. "Y las violentas erupciones que se producen en la superficie solar pueden dirigir una gran cantidad de rayos cósmicos hacia el planeta durante una semana seguida. Nuestro estudio muestra que cuando esto sucede se produce una reducción en la cubierta de nubes. Y dado que las nubes son un importante factor para el control de las temperaturas terrestres, nuestros resultados tienen implicaciones directas en el estudio del cambio climático", aseguró.

En experimentos de laboratorio, las partículas procedentes del Sol y del espacio exterior generan una serie de moléculas con carga eléctrica (iones) que favorecen la creación de aerosoles, que en la atmósfera forman a su vez las "semillas" a partir de las que las nubes se desarrollan.

Cuando una erupción solar lanza su carga masiva de rayos cósmicos hacia la Tierra, se produce una drástica reducción (entre el 20 por ciento y el 30 por ciento) de los iones atmosféricos durante cerca de una semana. Y si efectivamente esos iones afectan a la formación de las nubes, debería poder observarse también una reducción de la cubierta nubosa mientras dura la actividad solar.

Eso es, precisamente, lo que han hecho los investigadores. El estudio concluye que existe un impacto real "en la microfísica de las nubes" y los resultados apoyan también la idea de que los iones atmosféricos "juegan un importante papel en el ciclo de vida de las nubes".

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