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Martes 01 de Agosto de 2017

"La dislexia no es un problema de inteligencia", advierten especialistas

Hoy día, la tendencia es catalogarla como una disfunción neurobiológica que acompaña a la persona a lo largo de toda su vida.

La coordinadora del equipo de Psicopedagogía del Hospital de Clínicas, de la ciudad de Buenos Aires, Rosamarina Alvarez, aseguró que "la dislexia no es un problema de inteligencia sino una disfunción neurobiológica que afecta entre el 3 y el 5 por ciento de la población".

Durante mucho tiempo hablar de dislexia era hablar de una problemática emocional, que afectaba el progreso de algunos niños en edad escolar. Sin el avance tecnológico que permitía dar cuenta de las reacciones a nivel del cerebro ante ciertas estimulaciones, este trastorno adolecía de un diagnóstico específico y de una intervención profesional adecuada.

Hoy día, la tendencia es catalogarla como una disfunción neurobiológica que acompaña a la persona a lo largo de toda su vida.

"Para el chico con dislexia, todo se hace un poco cuesta arriba porque la lectura y la escritura son cosas con las que se va a enfrentar toda la vida pero que puede aprender a compensar muy bien", afirma Rosamarina Alvarez, quien junto a Marina Croseri, Patricia Pasqua y Karina Estigarribia son las encargadas de recibir las consultas e intervenir en cada caso.

"Estamos ante una persona que frente a un escrito no encuentra ninguna representación. Es como intentar leer un idioma totalmente desconocido que para él no tiene lógica, no lo puede descifrar", completa Marina Croceri.

Las especialistas coinciden en que la clave está en el diagnóstico adecuado en el momento preciso.

"Se necesita que el chico tenga algunos conocimientos sistemáticos sobre lenguaje, lectura y escritura para estar seguros de que es dislexia. Sin embargo, hay que prestar atención a los progresos desde el jardín porque se manifiesta desde muy temprano", explica Patricia Pasqua. Y la familia cumple un rol fundamental, "no sólo el acompañamiento que brinda, sino en cómo impacta el diagnóstico", afirmó Croceri.

"Hay que aprender a manejar la presión que los padres ponen en el chico cuando pasa el tiempo y no aprende a leer y escribir. También lo dispuestos que están a pedir ayuda, porque muchas veces se escudan en otras capacidades y le restan importancia", puntualiza Croceri.

El tratamiento que llevan adelante la psicopedagogas está orientado a dos objetivos: en primer lugar, reforzar el autoestima del paciente y potenciar las otras capacidades que pueda desarrollar; y en segundo término, desarrollar un abordaje reeducativo, con estimulación y trabajo sobre las funciones que presentan dificultad.

"El potencial puede no estar puesto en la lectura o la escritura, pero sí en otras habilidades innatas, hay chicos disléxicos que son muy hábiles para las matemáticas, por ejemplo", afirma Alvarez.

Y por último, es necesario trabajar en conjunto con la escuela. "Depende en qué etapa escolar esté, será el tipo de ayuda. A partir de 4º o 5º grado será tal vez una maestra integradora", sostiene Pasqua.

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