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Miércoles 04 de Octubre de 2017

La Comisión de la Memoria, querellante por torturas en Malvinas

La Comisión Provincial de la Memoria de Buenos Aires, que preside el Nobel de la Paz 1980 Adolfo Pérez Esquivel, se presentó ayer como querellante en la causa tramitada en la ciudad fueguina de Río Grande en la que se investigan presuntas torturas aplicadas por oficiales y suboficiales de las Fuerzas Armadas argentinas a soldados durante la guerra de 1982 con Gran Bretaña por la posesión de las islas Malvinas.

La Comisión Provincial de la Memoria de Buenos Aires, que preside el Nobel de la Paz 1980 Adolfo Pérez Esquivel, se presentó ayer como querellante en la causa tramitada en la ciudad fueguina de Río Grande en la que se investigan presuntas torturas aplicadas por oficiales y suboficiales de las Fuerzas Armadas argentinas a soldados durante la guerra de 1982 con Gran Bretaña por la posesión de las islas Malvinas.

La presentación ante el Juzgado Federal de Río Grande, que subroga el juez de Ushuaia Federico Calvete, forma parte de una iniciativa conjunta con el Centro de ex Ex Combatientes Islas Malvinas de La Plata (Cecim), que ya es querellante en el mismo expediente

Además se complementa con una disertación sobre la causa Malvinas que se realizó ayer en la sede de la Universidad Nacional de Tierra del Fuego (Untdf) en la ciudad de Ushuaia, con la asistencia de Pérez Esquivel y de Nora Cortiñas, de Madres de Plaza de Mayo Línea Fundadora. Luego de presentarse como querellante, la delegación de la Comisión de la Memoria, formada por Roberto Cipriano García y Sandra Ragio, se reunió con el secretario del juzgado Diego Spilotti y una secretaria del fiscal federal Marcelo Rapoport, a cargo del caso, actualmente de licencia.

"Le planteamos claramente al secretario del juzgado que la única responsabilidad de que este caso siga impune es de la Justicia Federal de Río Grande, porque existe abundante prueba testimonial y documental a partir de la desclasificación de archivos de la dictadura producida en 2015, como para producir al menos las indagatorias", afirmó Alonso.

El ex combatiente precisó que en la causa hay 105 hechos de torturas denunciados y 95 militares mencionados, pero "la Justicia se está perdiendo la oportunidad histórica de avanzar en la investigación".

Por su parte, Guerrero Iraola informó que además de la nueva querella se presentó por tercera vez un pedido de declaración indagatoria a seis militares, algo que ya se había hecho en 2015 y 2016.

"Están logrando la impunidad biológica porque uno de los acusados, Juan Ramón Madragaña, falleció y no podrá ser juzgado. Se está produciendo una denegación de Justicia que ya hemos denunciado en el caso P460-15 ante la Comisión Interamericana de Derechos Humanos. Porque llevamos diez años sin avance judicial de ningún tipo", denunció el abogado.

La causa tramitada en Río Grande es la Nº 1777/07 caratulada "Pierre Pedro Valentín y otros sobre delito de acción pública", e investiga la presunta comisión de los delitos de "privación ilegítima de la libertad" y "aplicación de tormentos", a raíz de testimonios de soldados al regresar de la guerra con los británicos.

La causa fue iniciada en 2007, con la presentación de las primeras 25 denuncias por parte de Pablo Vassel, entonces Secretario de Derechos Humanos de la provincia de Corrientes. Información oficial fue aportada como prueba en 2015, en base a informes militares desclasificados por el decreto 503/2015 de la por entonces presidenta Cristina Fernández de Kirchner.

Según Alonso, entre los documentos desclasificados aparecieron expedientes, actas y actuaciones de la Justicia Militar, de donde se desprende no sólo "las torturas y tratos inhumanos que sufrieron los soldados a manos de los propios militares argentinos" sino también las medidas que se adoptaron para que los casos se ocultaran y no salieran a la luz.

"En los archivos se encuentran casos de soldados que, producto de los actos aberrantes cometidos contra su integridad física y psíquica, como estaqueamientos, enterramientos e introducción de miembros, pies y manos en charcos de agua congelada, debieron sufrir la amputación de parte de su cuerpo debido a lo irreversible del daño causado", puntualizan documentos del Cecim.

"Los castigos inhumanos que propiciaba la superioridad contra la tropa se realizaron, casi todos, por situaciones famélicas digitadas por los cuadros de mando, y padecidas por los soldados. Durante la guerra de Malvinas, las Fuerzas Armadas dieron más valor a la vida de una oveja que a la de un soldado. Las muertes por desnutrición así lo demuestran", enfatiza la organización de ex combatientes.

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