Otra del crack
Domingo 31 de Julio de 2016

Jorge, el padre de Leo, está al frente del bar Vip de Rosario desde 2009

La familia Messi conoce la gastronomía a partir de una concesión en Rosario. Por qué los vecinos de la manzana en Barcelona levantan firmas.

Desde hace varios años Jorge Messi, papá del astro, es dueño del bar Vip, de Rioja y Alem, concesionado por la Municipalidad. Se trata el Vip de la primera incursión de los Messi en el mundo de la gastronomía, a partir del triunfo que obtuvieron en la licitación lanzada por la comuna en 2009. Resultaron adjudicatarios presentados en sociedad con un empresario rosarino.

Si bien se trata de espacios gastronómicos de estilos distintos, sirven para establecer algunas comparaciones. Y corroborar que Argentina —como coinciden la mayoría de los analistas económicos— se está tornando más que cara en comparación con otros países, incluso desarrollados.

Si en el Vip una cerveza Quilmes de litro cuesta 90 pesos, en el flamante restorán catalán —zona chic, local diseñado por los mejores ambientalistas de España— una Estrella Roja de 330 centímetros cúbicos se factura la mitad del precio, 44 pesos; más barata que los 45 pesos que las cervezas importadas con ese contenido se venden en los locales de delicatessen rosarinos.

Una guarnición de papas en el Vip, al lado del Monumento a la Bandera, cuesta 60 pesos mientras que en el "Bella Vista del Jardín del Norte" las "patatas bravas" hechas por reconocidos cheff se pagan $91.

Protesta vecinal. Los vecinos residentes en el interior de la manzana en la que está ubicado Bellavista del Jardín del Norte (calle Enric Granados 86-88 es su dirección) salieron a juntar firmas contra el restaurante.

La autoridad barcelonesa concedió a los hermanos Messi la habilitación (licencia) de bar-restaurante con actividad complementaria con música de fondo ambiental y otras actuaciones en vivo.

El motivo de la oposición de los vecinos es que —según aseguran— el local pretende ofrecer a sus clientes el uso del patio situado en el interior de la manzana, que "romperá el silencio actual del entorno, actuando como una caja de resonancia, como ya sucede con las terrazas de hoteles próximos en otras islas (manzanas) del Eixample", se asegura en el comunicado de la asociación vecinal.

"La licencia solo es para el uso interior. Pero el negocio se está promocionando como un restaurante con jardín y eso nos alarma", dice Josep Maria Alcoberro, portavoz vecinal de SOS Enric Granados.

La plataforma califica el proyecto en un comunicado de "agresión frontal" contra el descanso de los vecinos, y afirma que el equipo de gobierno del distrito prevé que el establecimiento tenga una terraza en la calle, con 12 mesas, según se ha incluido en el proyecto de ordenación singular de terrazas para esta calle que próximamente entrará en vigor. El portavoz afirma que los empresarios están llevando a cabo "una segunda etapa" para conseguir la licencia del jardín y el exterior, algo que supondría un impacto acústico "enorme" para cientos de vecinos.

El Ayuntamiento asegura, sin embargo, que el distrito no ha otorgado la licencia para el uso de la terraza, y que en el caso de que la empresa lo solicitara, "la capacidad para su uso sería para seis mesas a falta de aprobar la ordenación singular", explican fuentes municipales. En cuanto al uso del jardín, estas fuentes explican que la licencia "ya estipula que ese espacio no es utilizable".

La superficie útil del restaurante es de 906 metros cuadrados y un aforo simultáneo (capacidad) para 298 personas, además de una terraza en la calle con capacidad para unos 48 comensales. La Favb (Federación de vecinos) calcula que si el jardín pudiera ser utilizado tendría unos 300 clientes desde el desayuno hasta la cena.

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