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Domingo 26 de Febrero de 2017

Inexpertos montañistas hallaron un avión caído en Bolivia hace tres décadas

Dos estadounidenses lograron escalar el monte Illimani y dar con los restos de un Boeing perdido en 1985. Varias misiones habían fracasado.

El 1 de enero de 1985 un avión de pasajeros chocó contra una montaña en Bolivia matando a las 29 personas a bordo. Nunca se encontraron cuerpos. Tampoco las cajas negras que hubieran revelado la causa del accidente.

Pero el año pasado, dos jóvenes estadounidenses decidieron echar un vistazo y terminaron encontrando mucho más que lo hallado por los investigadores oficiales.

Según la investigación de la periodista Claire Bates de la cadena BBC, a Dan Futrell se le ocurrió la idea un sábado de 2015 mientras buscaba en internet avances sobre la investigación del vuelo MH370 de Malaysia Airlines desaparecido en marzo de 2014.

Se encontró en una página de Wikipedia con 19 registros de vuelos perdidos y uno de ellos inmediatamente llamó su atención: el vuelo 980 de Eastern Airlines que se había estrellado en Bolivia en 1985, cuando iba a aterrizar en La Paz.

Futrell, de 32 años, un ex soldado que hizo dos viajes a Irak y ahora trabaja en una compañía de internet en Boston, convenció a Isaac Stoner, de 31, empleado de una empresa de biotecnología, para que lo acompañara.

Empezaron a averiguar más sobre el vuelo 980 de Eastern Airlines. Había partido de Asunción, Paraguay, el día de Año Nuevo de 1985, rumbo a Miami vía La Paz, llevando a 19 pasajeros y 10 tripulantes.

El Boeing 727 acaba de ser autorizado para aterrizar en el aeropuerto de El Alto a las 19,47, cuando se desvió de su ruta y se estrelló en el Monte Illimani, el pico de 6.462 metros sobre el nivel del mar que se eleva sobre La Paz.

El sitio del accidente fue localizado un día más tarde por la fuerza aérea boliviana, sin embargo un equipo de búsqueda debió regresar por las fuertes nevadas. En total, al menos cinco expediciones subieron la montaña en los 30 años siguientes, pero ninguna recuperó cuerpos ni grabaciones del vuelo.

Cinco miembros de una de las familias más ricas de Paraguay viajaban en ese vuelo.

Stoner comenzó a ponerse en contacto con escaladores en Bolivia para ver si dos "tipos comunes" sin experiencia de montañismo podrían hacer el viaje. Uno, Robert Rauch, dijo que sí.

"Él nos dijo que nos podía llevar justo donde estaban los restos ya que el glaciar donde se había estrellado el avión se había retirado y no había mucha nieve, por lo que podríamos ver restos no vistos en décadas", dice Stoner.

Rauch también reveló que algunos de los restos habían caído sobre un acantilado, quedando a unos 900 metros por debajo del resto del avión. Este sitio inferior era más accesible y un buen lugar para comenzar la búsqueda.

Sin embargo, igual era alto. Se encuentra entre 4.000 y 6.000 metros, donde el oxígeno es 50 por ciento menor.

Rauch les advirtió que necesitarían al menos tres semanas en La Paz para aclimatarse, pero no tenían tanto tiempo disponible.

También recibieron una prescripción médica para Diamox, una droga que ayuda al cuerpo a absorber oxígeno.

El 17 de mayo del año pasado volaron al aeropuerto de El Alto, en Bolivia.

Planearon dividir su tiempo entre el sitio inferior del que Rauch les había hablado y el lugar del impacto en el glaciar, más arriba de la montaña, donde la cola del avión aún estaba enterrada en la nieve.

Era frecuente escuchar y ver avalanchas de nieve mientras realizaban su ascenso al monte Illimani.

También lucharon con los cambios en la temperatura que viraban de los 6 grados bajo cero en la sombra a los 9 grados en el sol.

El equipo partió hacia el campamento base a 4.700 metros sobre el nivel del mar en una camioneta.

Al día siguiente caminaron 45 minutos y se encontraron en medio de los restos del avión.

Los escombros estaban esparcidos por 1,5 km cuadrados de tierra rocosa. Piezas de plástico mutilado y cables se mezclaban con cubiertos, ruedas y equipo de cabina roto.

La primera cosa que vieron, sin embargo, fue un chaleco salvavidas. Gran cantidad de metales, plásticos y cables se podían observar en el lugar donde se estrelló el avión hace 32 años.

Ambos recorrían los escombros cuando Rauch los llamó a sus intercomunicadores. Había encontrado un fémur humano entre los escombros. Luego hallaron seis partes de cuerpos humanos en lugares separados.

Los jóvenes hallaron más objetos de los que imaginaron: cubiertos del servicio de comida, un fregadero de baño, zapatos, camisas y chaquetas de pilotos; el tobogán de emergencia, chalecos salvavidas, ventanas de avión, tren de aterrizaje y parte del tablero de instrumentos de la cabina.

Sin embargo, no había ninguna señal de las cajas negras, que a pesar de su nombre, son típicamente de un color naranja brillante.

Pero en el último día de búsqueda en el sitio inferior, Stoner desenterró una pieza de metal con una etiqueta pegada a algunos cables que decía "CKPT VO RCRD", una abreviatura de Cockpit Voice Recorder (Grabadora de Voz de la Cabina). No muy lejos, encontraron un carrete de cinta magnética.

Volviendo a La Paz, empaquetaron los trozos de metal naranja, cables y cintas que habían encontrado y volaron a Boston con ellos.

De regreso a EE.UU., la Junta Nacional de Seguridad del Transporte (NTSB) no quería tocar los paquetes hasta tanto obtengan la aprobación boliviana. En diciembre pasado la Aviación Civil de Bolivia dio permiso al NTSB para analizar el material.

El laboratorio en Washington finalmente examinó los fragmentos. El 7 de febrero de 2017, el NTSB publicó un comunicado. Futrell y Stoner no habían encontrado el grabador de vuelo de la cabina, dijo, sino el bastidor que lo había fijado al avión. Y la prometedora cinta resultó ser "una grabación de 18 minutos del episodio Trial by Treehouse (Ensayo de la Casa del Arbol de la serie de televisión I Spy (Soy Espía), doblado en español".

"No hace falta decir que estamos decepcionados", escribió Futrell en su blog.

Sin embargo, significa que las dos grabaciones están todavía en la montaña y podrían estar intactas. Futrell y Stoner esperan que otros sigan sus pasos.

Ya un miembro de las fuerzas estadounidenses declaró su intención de organizar una expedición para recuperar restos humanos.

"Esta tragedia realmente merece una investigación gubernamental formal, con recursos," dice Futrell. "Hemos demostrado que el 'terreno inaccesible' es una razón inaceptable para no cerrar esta investigación".

Tipos capaces. Dan Futrell e Isaac Stoner posan junto a la turbina de la nave siniestrada. También hallaron restos humanos de algunas de las 29 víctimas.

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