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Lunes 28 de Agosto de 2017

Houston sucumbe ante inundaciones nunca vistas a causa de Harvey

En la ciudad cayeron 600 milímetros y esperan más diluvios hasta el jueves. "La situación es grave y va a empeorar", dijo el gobernador de Texas

Con el cierre de dos aeropuertos, la evacuación de un importante hospital y sus principales vías cortadas, Houston, la principal ciudad de Texas, sucumbía ayer a las inundaciones sin precedentes causadas por la tormenta Harvey, que deja al menos tres muertos. El panorama es de casas sin tejado, carteles de señalización en el suelo, barcos estrellados contra edificios y líneas eléctricas derribadas. Unos 316.000 clientes que permanecen sin electricidad.

En la costa texana, la primera en ser golpeada por Harvey cuando aún era un huracán de categoría 4 —en una escala de 5— muchos evaluaban los daños dejados por este fenómeno, el más fuerte en azotar Estados Unidos desde 2005 y a Texas desde 1961.

"Me quedé durante toda la tormenta. Vi la destrucción pasar, los techos de las casas volar, los árboles caer, fue horrible", comentó John Moraida, habitante de Victoria, al suroeste de Houston.

Cerca de él, Teresa Reeder enumeraba sus preocupaciones: el agua, la electricidad "para los refrigeradores, la comida y que todo el mundo esté bien de salud".

Pero hay otro tema que también les mantiene en tensión: las inundaciones que pueden ocurrir en los próximos días en la costa cuando el agua baje de los poblados del interior, donde Harvey permanece casi estacionado.

"Este fenómeno no tiene precedentes y la totalidad de su impacto es aún desconocida y puede ir más allá de todo lo ya experimentado", escribió en Twitter el Servicio meteorológico nacional (NWS), que había advertido que la amenaza de inundaciones "catastróficas" y "potencialmente mortales" persistirá varios días.

La región de Houston/Galveston ha recibido más de 60 centímetros de lluvia en las últimas 24 horas, según el NWS.

"La situación es grave y va a empeorar", advirtió el gobernador de Texas, Greg Abbott, en la cadena Fox News, asegurando que los daños ascienden a "miles de millones de dólares".

"Aunque haya algo de calma hoy, no piensen que la tempestad ha terminado", dijo por su lado el alcalde de Houston, Sylvester Turner, llamando a los 2,3 millones de habitantes de la ciudad a quedarse en casa y evitar las calles que pueden convertirse súbitamente en ríos.

Los servicios de emergencia enviaron un mensaje muy claro: "Si está huyendo de una inundación, no se quede en el ático como último recurso. Si los pisos más altos de su edificio se vuelven peligrosos, suba al techo".

También se emitían avisos de inundación en toda la región, centro de la industria petrolera estadounidense.

Según el más reciente boletín del Centro Nacional de Huracanes (NHC), entre 38 y 63 cm de lluvias caerán hasta el jueves para provocar un total de hasta 127 cm.

Los guardacostas dijeron el domingo haber recibido más de 300 llamadas en la región de Houston, a la que movilizaron cinco helicópteros especializados y "todos los recursos disponibles" para atender la emergencia.

El juez Ed Emmett dijo a su vez que uno de los más grandes hospitales de la localidad estaba siendo evacuado por las "inundaciones en su sótano, que han interrumpido el flujo de electricidad".

Los dos principales aeropuertos de Houston, el George Bush Intercontinental y el Hobby, están también cerrados.

La tormenta ha dejado al menos tres muertos y una quincena de heridos en Texas, donde numerosas vías están totalmente bajo el agua. Miles de personas escucharon los llamados de evacuación.Según la Cruz Roja estadounidense, más de 1.800 personas se encontraban hasta la noche del sábado en 35 refugios.

Mañana viaja el presidente Trump

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, viajará mañana a Texas, informó la Casa Blanca. El mandatario no quiere repetir la tardía reacción del presidente George W. Bush con el huracán Katrina, que dejó 1.800 muertos en Nueva Orleans en 2005. La Casa Blanca está coordinando la logística del viaje con las autoridades estatales y locales. "Seguimos rezando y pensando en todos los afectados", señaló la portavoz Sarah Sanders después de que Trump y su esposa Melania regresaran de Camp David.

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