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Domingo 08 de Octubre de 2017

Hallan la cabeza de la periodista asesinada a bordo de un submarino danés

Kim Wall subió a la nave el pasado 10 de agosto para entrevistar a su dueño. Partes de su cuerpo fueron apareciendo en bolsas lastradas en el mar

La policía danesa anunció haber hallado la cabeza y las piernas de la periodista sueca Kim Wall, que murió asesinada cuando fue a entrevistar al inventor danés Peter Madsen en agosto a bordo de su submarino. El hallazgo parece cerrar el caso, que se hizo mundialmente famoso cuando Wall no apareció y el submarinista y acusado, Peter Madsen, fraguó un naufragio con su nave, de la que debió ser rescatado.

Ahora, los buzos encontraron los restos de Kim Wall en la bahía de Koge, a unos 50 km al sur de Copenhague, precisó el inspector de policía de Copenhague, Jens Moller Jensen. "La pasada noche, nuestro dentista forense confirmó que se trataba de la cabeza de Kim Wall", declaró. Primero se descubrió una bolsa con ropa de la periodista. "En la misma bolsa, había un cuchillo y tuberías de plomo para hundirla", explicó. Las dos piernas fueron halladas después, así como "una cabeza que se encontraba también en una bolsa, que fue igualmente lastrada con múltiples piezas de metal". El pasado 21 de agosto, el tronco de la joven mujer, cuyas extremidades y cabeza fueron seccionados de forma deliberada, fue descubierto por un ciclista en la bahía de Koge. En ese momento, hacía ya 11 días que la periodista, de 30 años, había desaparecido.

El inspector Jensen señaló asimismo que no había "ningún signo de fractura en el cráneo ni ningún otro signo de violencia brutal en el cráneo".

Acusado de asesinato y profanación de cadáver, Peter Madsen, de 46 años y casado, está detenido desde el 11 de agosto. Este ingeniero autodidacta, obsesionado por la conquista del mar y del espacio, afirma ser inocente, a pesar de los numerosos indicios en su contra.

Todo comenzó el 10 de agosto, cerca de Copenhague, cuando Madsen embarcó en el UC3 Nautilus, un pequeño submarino que él mismo había diseñado y construido, con Kim Wall, una periodista independiente que quería entrevistarlo. La imagen de ambos en la torreta de la nave son las últimas de la periodista con vida.

Esa misma noche, el novio de la reportera alertó a la policía al no tener noticias suyas. Al día siguiente, Madsen fue auxiliado cerca del estrecho de Oresund, entre Dinamarca y Sueca, poco antes de que su submarino naufragara, después de ser saboteado por el propio inventor. Madsen simuló el naufragio como parte de su plan para encubrir el crimen. Madsen dijo que la periodista había desembarcado con vida en la isla de Refshaleoen, en Copenhague, la noche del 10 de agosto. Pero después cambió su versión de los hechos y explicó que la mujer había "sucumbido a un accidente" y que, movido por el pánico, lanzó su cuerpo al mar. Según esta segunda versión, él subió al puente del submarino, manteniendo la puerta de la escotilla de acceso a la torre donde se encontraba Wall. Pero resbaló y dejó el portillo, de 70 kilos, que cayó sobre la cabeza de la periodista. El cuerpo de la periodista estaba intacto, según él, cuando lo lanzó por la borda.

La acusación sostiene que Madsen mató a Wall para satisfacer sus fantasías sexuales, y que después mutiló el cuerpo. La autopsia del cuerpo no permitió establecer las causas de la muerte, aunque puso de relieve múltiples mutilaciones infligidas en las partes genitales de la víctima.

El martes, la fiscalía danesa anunció que se encontró en el taller del inventor un disco duro con películas "fetichistas" en las que mujeres "reales" eran torturadas, decapitadas y quemadas. Se trata de un género ilegal de cine que circula en el submundo criminal. "Este disco duro no me pertenece", dijo Madsen, dando a entender que varias personas tenían acceso a su taller.

También asegura que nunca mantuvieron una relación sexual con Kim Wall y que su relación era puramente profesional. Periodista independiente, Kim Wall trabajó para The Guardian y The New York Times. Graduada por la Escuela de Periodismo de Columbia, trabajaba entre Nueva York y China.

Figura compleja

La figura de Madsen es particularmente compleja. Aunque su abogada repite que Madsen está colaborando con los investigadores, no siempre tuvo buenas relaciones con las fuerzas del orden. Según dicen en Copenhaghe, le gustaba provocar. Bill Hamilton, uno de los periodistas que está siguiendo el caso para el Copenhaghen Post, recuerda que en una entrevista en 2014, confesó que "quería poner en jaque a la policía". Soñaba con lo que él llamaba el "gran happening." "Contó que quería sobrevolar Copenhague en un zeppelin y aterrizar entre las torres de la Catedral de Roskilde, que es uno de los íconos de la ciudad. Era contradictorio y provocador. Siempre quiso ser una celebridad". Los que han trabajado con él, los que lo conocen, coinciden en esa necesidad de ser el centro de atención. Egocéntrico y tempestuoso, hasta el hombre que ha permanecido a su lado hasta el último momento, Christoffer Meyer, cuenta que tuvo con Madsen incontables discusiones. "Pero no estoy de acuerdo en los que lo presentan como una persona antisocial. Siempre estaba dispuesto a charlar con quien quisiera del Nautilus".

Otros tienen una imagen más negativa. Kristian Elof Sørensen trabajó con Madsen en el proyecto que fundó en 2008, Copenhagen Suborbitals. Una alianza de medio centenar de ingenieros, matemáticos y profesionales apasionados por la carrera espacial. El sueño de conquistar la estratósfera saltó por los aires en 2014. Sentado en la puerta de su hangar, Kristian señala a noventa metros: se ve lo que queda de la ambiciosa empresa de Madsen. Una nave industrial de metal oxidado. Hay un barco en dique seco. Todo cerrado.

El pequeño submarino yace hoy aparcado entre contenedores. Es una prueba importante del caso por la muerte violenta de Karim Wall. Pero con los siniestros restos de la joven periodista hallados ahora, el caso parece tener una sentencia cantada: asesinato con múltiples agravantes.

los tres actores del drama. La asesinada Kim Wall, su asesino, Peter Madsen, y su submarino, el Nautilus.

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