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Lunes 30 de Enero de 2017

Género

El grupo que acompaña a la "Tota" Santillán, dándole cobertura teatral a sus 120 kilos, no pueden minimizarse.

Lunes 30 de enero. Junto al mar. Las obras de verano, en general, se inclinan por no pelear la tendencia del público posible. El público del verano es tipificado por los empresarios teatrales. Tal vez los dichos de Lino Patalano, en estas mismas columnas, sean válidos al ciento por ciento: no hay fórmula para el éxito y éste aparece cuando lo que uno produce se corresponde con lo que el público quiere ver en determinados días de determinados años para determinada gente, que nunca se sabe cuanta será. Esa coincidencia, sostiene Patalano, tiene mucho de casualidad.

Su confesión es otro modo de aceptar que el éxito no tiene una fórmula permanente, pero acaso sea posible encontrar una tendencia si uno se guía por cartelera y boletería. El resultado es la suma de oscuridades, casualidades. En el lugar y el momento justo.

El éxito de la temporada, con manifestaciones, alaridos, aplausos, selfies y toqueteos es de Nico Vázquez con una receta internacional que supieron adaptar. Una comedia de enreditos donde la música hit o jitera, que se adapta al sitio donde se presenta la obra (no es la misma aquí que en España, por eso no es comedia musical) asegura una identificación inmediata. Un actor con entendimiento total en la platea y una serie de canciones que ya se entendían con el oído de quien vino a verlos... y a escuchar. La calificación de comedia musical es un exceso de membrete. El éxito un misterio develado.

El total de las obras que les siguen en aplausos se encuentran solo en un punto. La comedia de "Nico" tiene texto, las que siguen, también. "Casa Valentina" tiene texto. Ya fue comentada en estas columnas. "Mi mujer se llama Mauricio" no tiene comentario, pero tiene público y es una obra adaptada; hay un texto anterior que Adriana Salgueiro no logra destruir y algunos de los actores logran decir y que se oiga. No todos. Es una buena idea teatral.

Confieso el error. Hay otro punto en común en las dos obras mencionadas. La cuestión de género. En ambas la vestimenta femenina es indispensable.

Esta cuestión, la del género, permite que Lizzy Tagliani sea el fenómeno real del verano. Son 700 personas por función las que se ríen cuando aparece y se planta, en un escenario inmenso y vacío, a contar problemas de infancia, incomprensión, discriminación, en una palabra: de género. La Tagliani viene a cobrar en positivo la lucha de muchísimas personas que ahora, a su través, están reivindicadas.

Lizzy y un público que la quiere sin explicación alguna (tal y como es el cariño) conforman un punto altísimo de un tema que se ha dado: el definitivo reconocimiento al amor tal como se siente y listo. Hay una obra de teatro titulada "Un trágico a pesar suyo" (Chéjov). Lizzy es el reverso: Un éxito a pesar suyo. Bienvenida sea la gracia.

Los integrantes de Zapping, el grupo que acompaña y reivindica a la "Tota" Santillán, dándole cobertura teatral a sus 120 kilos en el escenario, no pueden minimizarse. Son valiosos. Ellos bromean mucho con el género en "Revistota". Lo reivindican.

Con otro nivel el grupo de transformistas, travestis y transexuales que realizan cuatro espectáculos diferentes en un solo sitio (Re Fa Si) no son, al cabo, otra cosa que la manifestación local (tienen mucha relación con la ciudad) del fenómeno verdadero del verano, el inocultable, el que tiene raíces profundas en la sociedad. La cuestión de género y la lucha por la igualdad de oportunidades, por prepotencia de trabajo, en este caso trabajo artístico, dan la clave de la temporada.

Flowers y "Sola no eres nadie", el texto de Natalia Villamil que se presenta en el Salón Auditórium suman, en clave de Cabaret con Pachano y de unipersonal (tremendo) dos llaves que alimentan el tiempo del descubrimiento de la igualdad, y los problemas que conlleva, claro. Alcanzar el equilibrio fue/es difícil. La tarea permanente para sostenerlo mucho más.

Si se debe definir el éxito del verano está muy claro por taquilla, como por temática, que la imposición de la realidad avasalla a la crítica: la cuestión de género.

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