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Lunes 03 de Julio de 2017

Francisco pide que no desconecten a un bebé inglés enfermo

El Papa se opone a la eutanasia ordenada por un juez. Los padres piden que dejen vivir a su hijo y reciben apoyo. El fallo fue aplazado el viernes

El Papa Francisco sigue con "afecto y emoción" el caso de Charlie Gard, el bebé inglés de diez meses con una grave enfermedad que la Justicia quiere desconectar del respirador que lo mantiene con vida pese al deseo de sus padres de buscar una terapia alternativa.

"El Santo Padre sigue con afecto y emoción la historia del pequeño Charlie Gard y expresa su propia cercanía a sus padres", aseguró ayer el portavoz papal Greg Burke en una declaración a varios medios.

Jorge Bergoglio reiteró así su posición en el caso del niño que padece una condición genética conocida como síndrome de agotamiento mitocondrial (SAM) que, según los médicos que lo atienden en el Hospital Great Ormond Street de Londres -el más antiguo de Inglaterra-, es incurable.

Charlie nació sano pero a los dos meses empezó a perder peso, fuerza y su salud comenzó a deteriorarse rápidamente. Lo internaron en ese hospital con un cuadro de neumonía por aspiración.

Allí le diagnosticaron que padecía el SAM, una rara enfermedad genética por la que los músculos, pulmones y otros órganos se van quedando sin energía y que sólo sufren otros 16 niños en el mundo.

El mal causa debilidad muscular progresiva y, según los expertos, suele causar la muerte en el primer año de vida. Como el personal médico entiende que no hay cura y que el bebé "está sufriendo", pidió a la Justicia británica permiso para desconectarlo de la asistencia respiratoria, una autorización que fue concedida y refrendada esta semana por el Tribunal Europeo de Derechos Humanos. Sin embargo, la decisión judicial choca de frente con el deseo de los padres, Chris Gard y Connie Yates, que rechazan que su hijo esté sufriendo y juntaron más de 1.5 millón de dólares en donaciones para llevarlo a Estados Unidos, donde un médico les había ofrecido un tratamiento pionero que podría alargar su esperanza de vida.

Las autoridades médicas, según denunciaron sus padres, no permiten que el niño muera en su hogar, ya que aducen no contar con el transporte adecuado para llevarlo con vida. Según el Tribunal europeo que avaló la desconexión, el niño tiene un daño cerebral severo, es incapaz de respirar por su cuenta y padece frecuentes convulsiones, aunque sus padres rechazan que esté sufriendo. "Por ellos reza, esperando que no se descuide su deseo de acompañar y curar al propio hijo hasta el final", agregó Burke.

De hecho, este fin de semana medios británicos como el Daily Mail aseguraron que las expresiones vertidas en los días previos por el Vaticano consiguieron que la Justicia conceda un tiempo extra a la familia, pues la primera sentencia permitía desconectarlo el viernes.

El Papa había asegurado anteayer en sus cuentas de Twitter en italiano y en inglés que "defender la vida humana, sobre todo cuando está herida por una enfermedad, es un esfuerzo de amor que Dios pide a todos los hombres", en una reflexión que fue leída a ambos lados del Canal de la Mancha en referencia al caso Gard. En una línea previa aún más explícita se pronunciaron esta semana el presidente de la Pontificia Academia por la Vida, Vincenzo Paglia, y el cardenal Carlo Caffara. "Hemos llegado a los últimos límites de la cultura de la muerte. Son las instituciones públicas, los tribunales, quienes deciden si un niño tiene o no el derecho a vivir. ¡Incluso contra la voluntad de sus padres! Hemos tocado el fondo de la barbarie", aseveró Caffarra.

Con palabras similares se habían pronunciado los padres de Charlie en un video publicado online en las últimas horas. "No podemos decidir si nuestro hijo vive o no, ni tampoco cuándo o dónde va a morir. Nosotros, y sobre todo Charlie, hemos sido totalmente ignorados durante todo este proceso", criticó el matrimonio británico, que ahora deberá esperar la nueva decisión de la institución en la que está internado su hijo.

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