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Sábado 04 de Febrero de 2017

El programa "Yo sí puedo", presentado en La Habana

Una experiencia de alfabetización en cárceles rosarinas fue analizado en un congreso de pedagogía al que asistieron más de 3.000 participantes

La experiencia de alfabetización en las cárceles de Rosario se presentó en el Congreso de Pedagogía que culminó ayer en La Habana. Se trata del Programa "Yo, sí puedo" por el que decenas de internos han aprendido a leer y a escribir. El encuentro educativo de Cuba —el mayor de la región— reunió a más de tres mil participantes de distintas partes del mundo.

En 2013 comenzó a implementarse en la Unidad Penitenciaria Nº-6 (Francia al 5200) el plan de alfabetización de origen cubano que en poco tiempo permite a los adultos dominar las primeras letras en la escritura y la lectura, además nociones básicas de matemática. Se vale de una cartilla de actividades y un acompañamiento de trabajo audiovisual muy simple. La mano principal para esta aplicación la dan los voluntarios y las voluntarias que lo llevan adelante; entre quienes hay amas de casa, estudiantes, empleados y jubilados.

La evaluación es la redacción de una carta donde los alfabetizados hablan de sus logros. Por lo general las dirigen a un ser querido o a quienes les enseñaron estas primeras letras. Desde el año pasado el "Yo, sí puedo" se empezó a desarrollar en la Unidad 16, la cárcel ubicada en el camino límite entre Rosario y Pérez. En uno y otro caso, la experiencia es piloteada por la Multisectorial de Solidaridad con Cuba y la Patria Grande.

A poco de iniciado, el programa se extendió sobre otros proyectos: la Biblioteca Federico Pagura, talleres, la edición de un libro que reúne poemas y ensayos de los internos, entre los cuales están quienes se alfabetizaron con esta experiencia, y desde hace muy poco un emprendimiento productivo por el cual los presos fabrican plumeros para su comercialización.

El relato de esta experiencia durante el Congreso de Pedagogía estuvo a cargo de Guillermo Cabruja y Lilian Bolcato, acompañados de un video que registra en imágenes el trabajo sostenido que realizan.

"Estudio y trabajo para la inclusión", expresó Guillermo Cabruja a modo de síntesis de uno de los principales objetivos de la tarea comunitaria que desarrollan en las cárceles rosarinas.

El método "Yo, sí puedo" fue creado por la educadora cubana Leonela Relys en 2001 con una visión de solidaridad internacionalista para su aplicación. Desde entonces, gracias a este plan 10 millones de personas en el mundo se alfabetizaron. Una conquista que reconocieron los organismos dedicados a la educación, y por eso en 2006 fue premiado por la Unesco.

Los avances de este programa se presentaron en el simposio del congreso dedicado a la "Alfabetización y educación de jóvenes y adultos, atendiendo a la diversidad sociocultural de cada país". Fue compartido con otras experiencias de Uruguay, Canadá y distintas provincias de Cuba.

Además de las conferencias y presentaciones especiales, que este año tuvieron como invitados principales al premio Nobel de la Paz 2014 y al teólogo de la liberación Frei Betto, uno de los fuertes de este congreso son los simposios y presentaciones de ponencias. En esta edición se compartieron más de 1.900 experiencias de todo el mundo, mayormente de Latinoamérica y el Caribe.

Entre las delegaciones más representativas se destacan la anfitriona, la mexicana y la colombiana. También hay docentes de la Argentina participando en este congreso. Durante toda la semana que pasó y tanto por la mañana como por la tarde, el Palacio de Convenciones de La Habana estuvo colmado de educadores, que hicieron de cada espacio, de cada rincón un lugar de intercambios.

El congreso estuvo dedicado a la memoria de Fidel Castro. Entre sus lemas de trabajo, uno de los principales es "Por la unidad de los educadores" y la meta de alcanzar "una educación inclusiva, de calidad".

El método fue creado por la educadora cubana Leonela Relys en 2001 con una visión de solidaridad mundial

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