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Domingo 26 de Marzo de 2017

El Papa se dio un baño de multitudes en las periferias de Milán

Almorzó con presos, durmió la siesta en la cárcel y se reunió con familias musulmanas. Por la tarde ofició misa para más de un millón de fieles.

El Papa Francisco hizo ayer su primera visita como pontífice a Milán, en un día cargado de actividades en el que superó las expectativas de convocatoria en los heterogéneos escenarios que recorrió en la rica ciudad del norte italiano, donde se movilizaron más de un millón de personas durante las 10 horas de su permanencia que incluyó un almuerzo con 100 presos, entre los cuales había una mujer argentina.

"Vengo como sacerdote", dijo Francisco apenas pasadas las 9 locales (5 de Argentina) al iniciar una visita que incluyó además un desayuno con una familia musulmana en la periferia, un encuentro con el clero en el Duomo y una misa para más de un millón de personas en la vecina Monza antes de terminar con un "cara a cara" con 80.000 jóvenes de entre 12 y 15 años en el estadio San Siro.

"Con ustedes me siento en casa", les dijo horas después a los detenidos de la prisión de San Vittore, donde saludó a un grupo de 150 reclusos y almorzó con otros 100 de los 896 alojados, casi 300 más de las plazas disponibles.

Una mesa de cincuenta metros de largo con un mantel amarillo de papel fue el escenario del almuerzo que el pontífice compartió con los detenidos, entre ellas la argentina Mónica Méndez, en base a un menú típico milanés e igual para todos: risotto al azafrán, cotoletta con papas y panna cotta.

Francisco se convirtió así en el primer Papa de la historia en visitar la cárcel que funciona desde 1879 y en la que un 67 por ciento de los presos son extranjeros. Su estadía, de casi tres horas, incluyó además una siesta de treinta minutos en la habitación que utiliza el capellán de la prisión.

De la periferia al centro, su visita a la capital de la moda había iniciado con un recorrido por las Casas Blancas, un barrio de las afueras de la ciudad donde vive gente de escasos recursos. Allí ingresó a tres casas, entre ellas la de una familia musulmana, con quienes compartió un té y masas que le prepararon.

Varios niños entregaron dos regalos a Francisco: una estola de sacerdote hecha a mano y bordada por una cooperativa del barrio, que se puso de inmediato, y una pintura de la figura de la Virgen en la iglesia local, restaurada hace poco. El les dijo que la presencia de la Virgen para recibirle en Milán le recordaba a su infancia con sus amigos, "cuando volvíamos de la escuela y allí estaban nuestras madres para recibirnos en la puerta".

En otra de las viviendas debía recibirlo un matrimonio de ancianos enfermos, pero la mujer estaba internada en el hospital, por lo que el pontífice se comunicó con ella por teléfono desde el lugar. Tras las visitas, sorprendió a los presentes al utilizar uno de los baños químicos dispuestos para la gente. Luego fue el turno del encuentro con el clero en el característico Duomo que se emplaza en el corazón de la ciudad, donde rezó en silencio y tuvo un ida y vuelta con los sacerdotes.

"La cultura de la abundancia a la que estamos sometidos ofrece un horizonte de tantas posibilidades, presentándolas a todas como válidas y buenas. Nuestros jóvenes están expuestos a un zapping continuo. "Nos guste o no, es el mundo en el que están insertos y nuestro deber como pastores es ayudarlos a atravesar este mundo. Por tanto, considero que está bien enseñarles a discernir para que tengan los instrumentos y los elementos que los ayuden a recorrer el camino de la vida sin que se extinga el Espíritu Santo que está en ellos", planteó, antes de rezar el Angelus hacia la plaza del Duomo, donde se congregaron unas 100 mil personas.

Por la tarde, luego de la siesta en la prisión, fue el turno del encuentro con los fieles en el Parque de Monza, a 15 kilómetros del centro, donde lamentó los "tiempos llenos de especulaciones" de hoy frente a más de un millón de fieles, según las cifras de la arquidiócesis de Milán."Mientras e dolor golpea en muchas puertas, mientras en tantos jóvenes crece la insatisfacción por la falta de oportunidades reales, la especulación abunda en todos lados", denunció durante la homilía ante la multitud que sobrepasó las previsiones de los organizadores.

Aclamado. Francisco fue calurosamente saludado por los milaneses.

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