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Viernes 13 de Mayo de 2016

El Papa abre el camino para que las mujeres casen y den la comunión

Dijo que impulsará una comisión para estudiar el diaconado femenino. ignificaría un giro extraordinario en la Iglesia.

El Papa Francisco anunció ayer que impulsará una comisión para analizar la posibilidad de establecer el diaconado femenino en la Iglesia, actualmente reservado exclusivamente a los hombres.

"Sería bueno que la Iglesia aclare este punto. Me parece útil tener una comisión para aclarar", respondió el Pontífice a la pregunta de una de las participantes de un encuentro con unas 900 líderes de congregaciones religiosas femeninas del mundo, asistentes a la asamblea trienal de la Unión Internacional de Superioras Generales (UISG).

"Acepto. Es una posibilidad de hoy", dijo Francisco durante la reunión en el Aula Pablo VI del Vaticano, en lo que podría significar un giro extraordinario en la postura de la Iglesia católica y una histórica apertura al clero femenino.

El diaconado es el primer grado de ordenación en la Iglesia católica, seguido por el sacerdocio y el episcopado. Los diáconos —que pueden ser hombres casados, mayores de 35 años—, no pueden celebrar misa, pero sí pueden administrar algunos sacramentos como el bautismo y el matrimonio. Al parecer, en las primeras comunidades cristianas el diaconado también estaba abierto a las mujeres.

Francisco contestó que había hablado de la cuestión un tiempo atrás con un "buen, sabio, profesor", que había estudiado el uso de diáconas en los primeros siglos de la Iglesia y que le había dicho que aún no estaba claro cuál era su rol y "si tenían ordenación o no".

"Quedó un poco oscuro cuál fue el rol de las diáconas en ese momento", dijo. "¿Poner en marcha una comisión para estudiar la cuestión?", preguntó luego, en voz alta. "Creo que sí. Le haría bien a la Iglesia aclarar este punto. Estoy de acuerdo, voy a hablar para hacer esto. Acepto la propuesta", sentenció.

La apertura del Papa a estudiar la posibilidad de que las mujeres puedan servir como diáconas podría representar un giro histórico para la Iglesia católica, que no acepta el sacerdocio femenino y que le pondría fin, de esta forma, a una praxis de un clero exclusivamente formado por hombres.

Antes de Francisco, había sido otro jesuita, el cardenal Carlo Maria Martini, quien en el Congreso eucarístico de Siena en 1994 había dicho que el discurso sobre el papel de la mujeres en la Iglesia podía continuar a partir del diaconado.

En el Sínodo de los Obispos de 2015 la hipótesis fue planteada a la atención del Papa por algunos expertos enviados al encuentro, en particular por el reverendo Jeremias Schroeder, presidente de la Congregación benedictina de Saint Ottilien (Baviera), sin haber tenido una continuidad.

También, acerca de una forma particular de diaconado femenino, de la "diaconisa" parroquial, cargo eventualmente asignado sin una ordenación sacramental sino a través de una bendición, había hablado hace dos años también un teólogo querido por el Papa, el cardenal alemán Walter Kasper.

Juan Pablo II. En su carta apostólica Ordinatio Sacerdotalis de 1994, Juan Pablo II le cerró las puertas de la Iglesia católica a las mujeres sacerdotes, al recordar que Jesús eligió a 12 apóstoles hombres como servidores.

Muchos historiadores de la Iglesia, sin embargo, sostienen que hay numerosas pruebas que algunas mujeres sirvieron como diáconas en los primeros siglos de la iglesia. El apóstol Pablo menciona a una mujer, Febe, en su carta a los Romanos.

En tiempos modernos y siguiendo las reformas del Concilio Vaticano II, la Iglesia católica reinstituyó el rol del diaconado permanente, abierto por lo general a hombres casados mayores de 35 años.

Los diáconos son ordenados, pero no pueden celebrar misa, aunque sí pueden encabezar servicios de oración, celebrar sacramentos como bautismos y matrimonios e incluso pueden manejar parroquias como administradores pastorales, en ausencia de un sacerdote. Son respetados.

En el encuentro de ayer, en el que hubo un total de seis preguntas, el Papa, que en muchas oportunidades dijo que hay que profundizar la teología de la mujer y que María siempre fue más importantes que los apóstoles, dijo que "la Iglesia necesita ulteriormente que las mujeres entren en el proceso de decisiones y que puedan encabezar una oficina en el Vaticano".

"La Iglesia debe involucrar a consagradas y laicas en la consulta, pero también en el proceso de decisión", aseguró. "Este creciente rol de las mujeres en la Iglesia no es feminismo, sino un derecho de todos los bautizados: varones y mujeres", concluyó.

Dentro de la Iglesia existen dos clases de diáconos: transitorio y permanente. Se califica como transitorios a aquellos diáconos a los cuales se les confiere este ministerio por un período limitado de tiempo, en general desde que completa los estudios en el seminario hasta que es ordenado sacerdote por el obispo.

El diaconado permanente puede ser conferido a hombres casados, mayores de 35 años. Un diácono casado que pierde a su esposa no puede volver a contraer matrimonio, Quién es ordenado diácono siendo soltero se compromete al celibato permanente.

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