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Sábado 18 de Marzo de 2017

El Caribe llora a Derek Walcott, el Nobel de literatura que murió a los 87 años

Es considerado uno de los mayores poetas de habla inglesa. Recibió el máximo galardón en 1992. Se reivindicaba negro y caribeño.

El premio Nobel de literatura de 1992 Derek Walcott, nacido en Santa Lucía, murió ayer en su residencia a los 87 años, tras una enfermedad prolongada.

Walcott nació y murió en la ciudad de Castries, capital de Santa Lucía, una de las islas de Barlovento en las Antillas Menores, y era sometido a diálisis, dijo un allegado a la familia.

La experiencia de crecer en una isla volcánica aislada, una ex colonia británica, tuvo una fuerte influencia en su vida y su trabajo literario.

Walcott nació el 23 de enero de 1930. Su madre era maestra de una escuela metodista y su padre un funcionario público y aspirante a artista que murió cuando Walcott y su hermano mellizo, Roderick, eran bebés. Su madre, Alix, les inculcó a sus hijos el amor por las letras, recitando a menudo a Shakespeare y leyendo en voz alta otros clásicos de la literatura inglesa.

En su ensayo autobiográfico "What the Twilight Says", Walcott escribió que "tanto el dialecto de la calle como el lenguaje del salón de clases esconden la euforia del descubrimiento. Si no hubiera nada, habría todo por hacerse. Con esta prodigiosa ambición uno empezó".

Walcott una vez dijo que durante su infancia estaba a horcajadas sobre "dos mundos" en Santa Lucía, en ese entonces un remoto puesto adormilado del imperio británico.

"Los coloniales comenzamos con esta enervación malárica: que nada podría nunca construirse entre estas chozas putrefactas, patios descalzos y tejas caídas; que como pobres, ya teníamos el teatro de nuestras vidas. En esa simple niñez esquizofrénica uno podía llevar dos vidas: la vida interior de la poesía, y la vida exterior de la acción y el dialecto"', escribió.

Al principio, forcejeó con interrogantes sobre su raza y su pasión por la poesía británica, que describió como una "lucha contradictoria de ser blanco de mente y negro de cuerpo, como si la piel fuera un carbón del cual el alma, como el humo atormentado, se retuerce para escapar"'. Pero superó esa lucha interna y escribió que, "una vez que perdemos nuestro deseo de ser blancos, desarrollamos el anhelo de volvernos negros".

A los 14 años publicó su primera obra en un diario local: un poema de 44 líneas titulado "1944". Unos cuatro años después, aun siendo un adolescente, autopublicó una colección de 25 poemas. Cuando tenía 20 años, su obra teatral "Henri Christophe" fue producida por un sindicato de artistas que cofundó.

Dejó Santa Lucía para sumergirse en la literatura en la Universidad de las Antillas en Jamaica. En la década de 1950 estudió en Nueva York y fundó un teatro en Puerto España, la capital trinitaria que mencionó con gran calidez durante su conferencia del Nobel en 1992.

Walcott siempre trató el Caribe con pasión pero con poco sentimentalismo. En su obra de 1979 sobre Jamaica, "The Star-Apple Kingdom", escribió que el "mozo de cuadra, el joven ganadero, la criada... los buenos negros allá abajo en la aldea, tienen la mandíbula crispada en un grito mudo".

Walcott, quien enseñó por muchos años en la Universidad de Boston, dividió gran parte de su tiempo entre Estados Unidos y el Caribe. El exilio de millones de ciudadanos caribeños que dejaron la región en busca de una vida mejor también fue un tema frecuente en sus escritos.

Aunque era más conocido por su poesía, también fue un prolífico dramaturgo. Escribió unas 40 obras, incluyendo "Dream on Monkey Mountain" (Sueño en la montaña del mono) y "The Last Carnival" (El último carnaval).

No todo su trabajo fue recibido con elogios. Walcott escribió con el astro pop estadounidense Paul Simon el relato "The Capeman", que se convirtió en un musical de Broadway en 1997 pero que fracasó rápidamente. La puesta fue destrozada por la crítica y cerró en menos de dos meses.

"Una vez que perdemos nuestro deseo de ser blancos, desarrollamos el anhelo de volvernos negros"

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