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Domingo 05 de Marzo de 2017

EEUU ejecutará a 8 presos en cadena al vencerse partida de inyección letal

El estado de Arkansas programó para abril la matanza de reos, ya que el ansiolítico midalozam que guarda en existencia caduca en mayo.

Mejor matar a que se eche a perder la inyección letal. Tras 12 años de interrupción de la pena capital, el pequeño estado de Arkansas (tres millones de habitantes) va a matar a ocho presos en tan solo 10 días, en lo que será la mayor ejecución en cadena en Estados Unidos desde la reinstauración de la pena máxima en 1977.

El motivo para acabar con la vida de tantos condenados en tan poco tiempo es evitar que caduque uno de los tres componentes de la inyección letal. Se trata del midazolam, un ansiolítico utilizado para dejar inconsciente al condenado antes recibir los otros dos componentes que lo paralizan y lo matan.

Al problema de la fecha de caducidad, se une el hecho de que esta droga ya no se encuentra fácilmente en el mercado ante la reticencia de la industria farmacéutica de facilitarlas para las ejecuciones.

Las últimas existencias del sedante expiran en mayo y las posibilidades de obtener nuevas partidas son extremadamente difíciles.

Las órdenes firmadas por el gobernador Asa Hutchinson se cumplirán entre el 17 y el 27 de abril. En el corredor de la muerte de Arkansas penan en la actualidad 34 condenados. Los ocho elegidos han agotado sus recursos legales. Todos son hombres. Cometieron sus delitos en 1991 y 2000.

Hutchinson, un republicano que ha hecho de la pena de muerte una de sus banderas, ha declarado que se trata de una "acción necesaria".

"Hay que cumplir la ley pero también es importante ofrecer una clausura a las familias de las víctimas que han vivido en la incertidumbre tanto tiempo", declaró.

La decisión del gobernador va contra la corriente. En Estados Unidos la aplicación de la pena capital, legalizada en 32 estados, no ha dejado de caer desde 1999, el año más sangriento con 223 ejecuciones. En 2016 sumaron 30. Este descenso corre en paralelo a la pérdida de apoyo entre la población.

En las últimas dos décadas, sus defensores no han dejado de retroceder hasta el punto de que en 2016 por primera vez quedaron por debajo del 50 por ciento.

El esperpento en que han desembocado algunas ejecuciones ha ayudado a este cambio de tendencia. Uno de los casos más terribles fue el de Clayton Lockette, ejecutado en abril de 2014. Entre atroces convulsiones, su agonía duró 43 minutos. Un infierno en el que el preso, atado a la camilla, llegó a alertar a sus verdugos que "algo no funcionaba".

La pesadilla se atribuyó en un principio a un fallo en la administración de los fármacos. Tradicionalmente la inyección letal, el método de ejecución más empleado en Estados Unidos, se componía de pentotal sódico (duerme), bromuro de pancuronio (paraliza) y cloruro de potasio (infarta). La primera sustancia dejó de emplearse debido a la resistencia de los fabricantes. Su sustituto, el midazolam, se ha vinculado con horrores como los sufridos por Clayton Lockette. Y su obtención, según los grupos contrarios a la pena de muerte, también ha entrado en restricción. Ese es el fármaco que está a punto de caducar en Arkansas. "Si falla el midazolam, el condenado se mantiene consciente y sufre un dolor inmenso, es una tortura letal y sin escapatoria. Algo inhumano", recordó el abogado de tres de los presos.

Ese espanto terminal puede repetirse entre el 17 y el 27 de abril en Arkansas. Las ocho personas que lo saben se llaman: Jason McGehee, Ledell Lee, Don Williamson David, Kenneth Williams, Bruce Ward, Stacey Johnson, Jack Harold Jones y Marcel Williams.

Hutchinson tomó esta decisión después de que la semana pasada el Tribunal Supremo de EEUU rechazara una demanda interpuesta por un grupo de presos en contra de las inyecciones letales y diera así luz verde a reanudar ese castigo.

Arkansas no ejecuta a ningún preso desde 2005 y era uno de los numerosos estados del país con la pena de muerte estancada en los tribunales por litigios contra sus protocolos. El futuro de estas ocho ejecuciones es también una incógnita ya que otras veces vio abortado sus intentos.

Desde que el Tribunal Supremo restauró la pena de muerte en 1976, 1.446 presos han sido ejecutados en Estados Unidos, 27 de ellos por Arkansas.

zona de castigo. Quienes defienden la pena capital han retrocedido en porcentaje en el país del Norte.

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