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Domingo 02 de Julio de 2017

Dos montañistas, uno argentino y otro español, muertos en el Nanga Parbat

Resultaron tapados por un alud en la montaña "asesina" de Pakistán. Se trata del chubutense Mariano Galván y de Alberto Zerain.

La Aviación Militar de Pakistán dio por finalizada en la madrugada de ayer la búsqueda del montañista argentino Mariano Galván y su par español Alberto Zerain, después de que los helicópteros de rescate confirmasen que quedaron sepultados por una avalancha en el monte Nanga Parbat, de 8.125 metros.

El Nanga Parbat (literalmente, Montaña Desnuda) es la novena montaña más alta del mundo y la segunda más alta de Pakistán, situada en la cordillera del Karakórum. Su nombre se deriva del hecho de que es una montaña muy aislada y separada del resto.

"El equipo de búsqueda vio pisadas hasta un punto y (luego) éstas desaparecen, de modo que se confirma que están enterrados bajo una avalancha. Aviación Militar nos ha confirmado que ya no están entre nosotros", dijo una fuente diplomática española en Pakistán que pidió el anonimato.

Los montañistas permanecían desaparecidos en la arista Mazeno del Nanga Parbat desde hacía una semana después de que el "radiotracker" (radio baliza) del montañista español se apagara tras marcar una caída de aproximadamente 150 metros a unos 6.000 metros de altitud.

La primera salida de los helicópteros del ejército pakistaní se realizó el miércoles pasado y tras más de tres horas de búsqueda, el equipo se vio obligado a regresar a causa del mal tiempo y no pudo volver a volar hasta ayer.

Ayer volvió a volar el helicóptero rumbo a la arista y observó lo inevitable. Había restos de una avalancha reciente en la zona desde donde se habían enviado los últimos datos del radiobaliza.

El alud lo provocaron los propios montañeros al desprenderse una cornisa o la loma por la que caminaban (en la arista Mazeno por encima de los 6.000 mts).

Los dos llevaban mochilas de 30 kilos para avanzar en estilo alpino por una arista de 9 kms. que sólo se ha completado una vez en la historia. Fue en 2012 cuando un grupo británico llegó a la cumbre tras invertir 18 días en la empresa. También entonces se dio por perdidos a unos escoceses que tardaron demasiado en regresar. Pero lo hicieron, no como Zerain y Galván.

Muhammed Irfan, portavoz del departamento militar para la zona, explicó que dos helicópteros sobrevolaron la montaña entre las 5,30 y las 11 hora local (las tres en Argentina) y afirmó que se cerraron las operaciones tras regresar los aparatos con las manos vacías.

El jefe de la Administración del distrito de Diamer, Dildar Ahmed, también confirmó el fin de las labores de búsqueda.

A lo largo de la historia del montañismo, el ascenso al Nanga Parbat se ha cobrado numerosas víctimas, hasta el punto de que fue llamada "la montaña asesina" por la expedición que logró en 1953 hacer con éxito la primera cumbre.

Debido al casi constante mal tiempo en el invierno, hasta el año 2016 fue, junto al K2, la única montaña que no había sido escalada en temporada invernal.

El grupo que siguió la expedición desde el País Vasco (norte de España) señaló en un comunicado que la información lleva "tristemente a descartar la posibilidad de (que haya) sobrevivientes".

Lela Peak Expedition, la compañía encargada de la expedición, había reportado que perdió contacto con ellos desde el campo base el 24 de junio, cuando se encontraban a 6.400 metros y tuvieron una llamada "rutinaria" en la que ninguno de ellos indicó que hubiera problema alguno, tras la cual su teléfono satélite se mantuvo apagado. Los alpinistas formaban parte de un grupo de 13 personas, pero optaron por una ruta diferente al resto. "Todos los otros han regresado pero estos dos están desaparecidos", indicó un portavoz de la empresa, Anwar Ali.

Ambos montañistas fueron parte de una cordada (sujetos por una misma cuerda) de éxito a la cumbre del Dhaulagiri en la primavera de 2016 y posteriormente en el Manaslu, en otoño de ese mismo año.

Grandes deportistas, de estilo ligero y arriesgado en los ochomiles

El mundo perdió ayer a dos grandes alpinistas. El argentino Mariano Galván y el español Zerain compartían una misma manera de hacer alpinismo (un estilo ligero, rápido sin utilizar sherpas y oxígeno) y, también, una misma manera de ser: sencillos, cercanos, humildes, lo más alejado que se puede ser de los divos en que podrían haberse convertido por su nivel deportivo y las actividades que realizaban.

   Se habían conocido en el Dhaulagiri (macizo del Himalaya de 8.167 metros, séptima cima más alta de la Tierra) y también compartieron la ascensión del Manaslu (también conocido como Kutang, octava montaña más alta del mundo de 8.156 m, Himalaya de la zona de Nepal).

   Lo más significativo del argentino en esa subida no fue que ascendiera y descendiera el Manaslu en 27 horas, sino que lo hizo tras haber descansado pocas horas después de un intento de tres días al Nanga Parbat (precisamente la montaña donde encontró la muerte). Galván se sintió siempre muy influenciado por los grandes alpinistas polacos que después de la Segunda Guerra Mundial se convirtieron en la vanguardia de la escalada en el Himalaya. Admiraba a esos alpinistas y reivindicó siempre la importancia de los ochomiles.

   Nacido en Trelew, fue escalador, montañista y guía profesional de montaña, además de ferviente amante de la naturaleza y atleta multidisciplinario. Se desempeñó en el Parque Provincial Aconcagua, donde hizo numerosas expediciones comerciales y deportivas y contribuyó a la apertura de nuevas rutas.

   Vivía de una manera muy simple (no tenía casa ni coche) para ahorrar el máximo y marchar de expedición al Himalaya.


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