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Viernes 20 de Enero de 2017

Dos guardaparques seguirán el desarrollo de la fauna antártica

Viajan a bordo del transporte Bahía San Blas junto a un grupo de científicos y militares que habrán de invernar este año.

La primera guardaparque en invernar en la Antártida y un colega que fue concebido durante un invierno en base Esperanza, pasarán el próximo invierno en la base antártica Orcadas, dónde deberán llevar el registro de las poblaciones de pingüinos, petreles y cormoranes que habitan la isla Laurie en distintos momentos del año.

   Claudia Catalina Martínez tiene 45 años y partió hacia Orcadas desde el puerto de Buenos Aires el miércoles 11 a bordo del transporte Bahía San Blas de la Armada con casi 200 militares, científicos, funcionarios y periodistas a bordo, además de una carga de 200 metros cúbicos de gasoil antártico, 1.000 tambores de lubricantes y combustibles, 100 toneladas de alimentos frigorizados, 400 toneladas de cargas generales y 200 tubos de gas.

   En diálogo con Télam, Martínez contó que "desde que empecé la carrera sabía que se enviaban guardaparques a la Antártida y siempre me interesó muchísimo este destino; siempre estuve en contacto con compañeros que participaron de campañas anteriores y para mí era una meta poder participar".

   La guardaparque recordó que si bien desde 1990 existía este convenio con parques nacionales la convocatoria era sólo para hombres, "hubo compañeras que se presentaron y les denegaron el poder asistir", subrayó.

   "En las campañas cortas de 2010 fue la primera vez que convocaron al personal femenino y esa fue mi primera oportunidad para poder asistir; en 2015 fue la segunda pero más me entusiasmaba el poder vivir las cuatro estaciones de Antártida", enfatizó.

   Martínez contó que "al volver de esa campaña charlé con el directorio y les insistí que la convocatoria fuera abierta y poder competir con cualquier compañero por la experiencia de trabajo y no quedar relegada por una condición de género".

   "Lo siento como una responsabilidad hacia la institución y hacia las compañeras que se anotaron, espero poder hacer una campaña exitosa y una buena convivencia con todo el grupo en los meses que vamos a estar allá", completó al recordar que de los ocho que se presentaron casi la mitad fueron mujeres.

   En el monitoreo de la fauna antártica Martínez no estará sola, ya que prestará servicio con ella en base Orcadas el guardaparques Pablo Sugliano, que fue concebido por sus padres en la base antártica Esperanza.

   Sugliano es hijo de Carlos, un efectivo del Ejército Argentino que en 1976 invernó por primera vez en la base Belgrano I y que en 1978 se llevó a su entonces novia Beatriz a invernar a la base Esperanza; allí se casaron y un mes después de regresar a Buenos Aires, nació Pablo.

   A los cinco años pisó por primera vez la Antártida cuando sus padres volvieron a pasar un invierno en base Esperanza y llevaron también a su hermano de apenas un mes; allí el tuvo el privilegio de participar de una de las últimas carreras de trineos antárticas, antes de que se prohibiesen los perros en ese continente por considerarlos especie exótica.

Regreso 

Pablo vuelve a la Antártida 33 años después pero sin su esposa Ana y sus hijos Pedro y Paula, que lo estarán esperando en Buenos Aires.

   Martínez y Sugliano deberán monitorear las distintas etapas de las colonias de pingüinos, realizar el censo de aves marinas y de mamíferos entre los que se encuentran lobos y focas; también deben tomar muestra de agua para fijar registros de plancton y observar la dieta de algunos mamíferos.

   "Se recogen datos para evaluar la tendencia poblacional y el éxito reproductivo. En este último caso se contabiliza la cantidad de huevos por manchón (por grupo), miden los huevos, se observa cuáles llegan a nacer, cuántos llegan a la guardería hasta que van al mar", explica Catalina Martínez.

   Respecto de las especies de pingüinos que habitan en la zona Sugliano indica que se realizan toma de datos de colonias de barbijo y adelia en verano mientras que papúa en otoño y primavera; entre las aves se encuentran petreles gigantes al noreste de la base.

   Indicó también que posiblemente se realice un trabajo de observación de cormoranes y que deberán hacer una tarea previa de identificación de nidos del petrel damero para que en noviembre de 2017, cuando vayan un grupo de investigadores a estudiar la especie, ya están localizados las zonas de trabajo.

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