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Miércoles 05 de Julio de 2017

Desconectarían al bebé inglés, pese al pedido de los padres

Charlie Gard, de 11 meses, se halla internado en fase terminal afectado por una extraña dolencia. Un fallo judicial ordenó la eutanasia. Gran polémica

Un bebé británico enfermo y en fase terminal ha atraído la atención del Papa Francisco y del presidente de Estados Unidos.

Más de 1,3 millón de libras (1,68 millones de dólares) han sido recaudados para ayudar a que Charlie Gard, de 11 meses, viaje a Estados Unidos para una terapia experimental cuya eficacia ha sido puesta en duda por expertos.

Pero poco ha cambiado para Charlie, que sufre una rara enfermedad genética que le ha causado daños cerebrales y le impide respirar por su cuenta.

El respirador artificial al que está conectado en un hospital londinense va a ser apagado pronto pese a las objeciones de sus padres, quienes quieren llevarlo a Estados Unidos para un tratamiento experimental que ellos creen puede prolongar su vida.

Varios jueces han respaldado a los especialistas del Hospital Great Ormond Street, que dicen que el tratamiento no ayudaría a Charlie y le causaría sufrimientos innecesarios.

La Corte Suprema de Gran Bretaña falló que se debe permitir que el niño muera con dignidad.

Y la Corte de Derechos Humanos de Europa rechazó la semana pasada una apelación de los padres de Charlie, Chris Gard y Connie Yates, agotando con ello sus opciones legales.

Los padres han estado junto a Charlie antes de que lo desconecten del soporte vital.

El lunes, el presidente estadounidense Donald Trump dijo que estaría "encantado" de ayudar a Charlie, quien padece síndrome de agotamiento mitocondrial, el cual causa debilidad muscular progresiva.

Y el Papa Francisco llamó el domingo a que se permitiese a los padres de Gard que hiciesen todo lo posible para salvar la vida del niño.

La batalla sobre el destino del niño no se basa en dinero. En lugar de ello, se centra en el debate ético de lo que es mejor para el bebé.

Bajo las leyes británicas, los derechos del niño prevalecen sobre los de los padres para tomar la decisión.

Y es normal que las cortes intervengan cuando padres y médicos discrepan sobre el tratamiento adecuado para un pequeño.

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