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Viernes 03 de Marzo de 2017

Conmoción en Francia por la desaparición misteriosa de una familia

Un matrimonio y sus dos hijos abandonaron su casa al oeste del país y no volvieron a ser localizados. Un pariente denunció el caso

Funcionarios forenses aseguraron el miércoles el perímetro un vecindario en el oeste de Francia y buscaron rastros de una familia que desapareció dejando un celular manchado de sangre, camas sin sábanas y una casa donde el tiempo "se había congelado".

Pascal y Brigitte Troadec, ambos de unos 50 años, sus hijos Sébastien y Charlotte (18) están desaparecidos desde el 16 de febrero. No fueron a sus trabajos y sus celulares están apagados.

La policía, alertada por la hermana de Brigitte, acudió al domicilio familiar, una casita del barrio residencial de Orvault, a unos diez kilómetros al norte de Nantes (oeste de Francia). Ayer a la mañana, el coche de Sébastien, un Peugeot 308 color champagne, fue encontrado en Saint-Nazaire. El miércoles, la policía encontró en Brest la tarjeta de crédito de Charlotte.

Pascal Troadec, que tenía que reincorporarse al trabajo el viernes pasado, estaba empleado desde hace unos diez años en una pequeña empresa especialista en la fabricación de carteles luminosos. Su esposa, Brigitte, estaba empleada en un Centro de Impuestos de Nantes. Sus dos hijos eran estudiantes.

Según una fuente cercana al caso, y según vecinos, Pascal había padecido "disturbios depresivos en el pasado". El hijo, por su lado, había "sufrido fragilidades psicológicas". El joven fue imputado en 2013 por amenazas a personas, pero no fue encarcelado debido a su edad, reveló la fiscalía.

La desaparición de la familia Troadec tenía características escalofriantes parecidas a casos ocurridos anteriormente: las computadoras habían desaparecido y se notaba que alguien había tratado de borrar apresuradamente los rastros de ADN. Las muertes de integrantes de otra familia en Nantes han asechado a investigadores de esta ciudad durante seis años. Las autoridades han estado buscando al padre de esta familia, sospechoso del asesinato de su esposa y cuatro hijos.

El fiscal de Nantes Pierre Sennes dijo a Europe 1 que esperaba "intensificar la evaluación de lo que podría haber ocurrido en la casa". Un boletín policial distribuido en todo el país dijo que la sospecha inicial recaía sobre el hijo de 21 años de la familia, sospechoso de tener un plan para matar a su familia y quizás suicidarse.

Al igual que los otros celulares de la familia, el celular de Sebastien Troadec no ha sido usado desde el 17 de febrero. A las camas le quitaron las sábanas y no hay cepillos de dientes en los baños.

El 23 de febrero, durante la inspección inicial en la casa de la familia Troadec, se hallaron rastros de sangre de los padres Pascal y Brigitte, y de Sebastien, en la escalera y el piso de abajo. No se hallaron rastros de la hija de 18 años, Charlotte.

Esta semana, Sennes, el fiscal, inició una investigación de homicidio por el caso, luego que investigadores pasaron el fin de semana buscando pistas.

"Es como si el tiempo se hubiera congelado en la casa, dijo Sennes. Los platos estaban amontonados en el lavadero, la lavadora estaba llena de ropa mojada.

Los aparatos electrónicos de la familia habían desaparecido, pero la persona que se llevó estas pertenencias dejó los cables de enchufe. Esto mismo ocurrió en el caso de las muertes achacadas a Xavier Dupont de Lignonnes, cuya esposa y cuatro hijos fueron encontrados enterrados debajo de la entrada de su casa en el 2011, a menos de cuatro kilómetros de la casa de los Troadec. El hijo mayor de esta familia estudiaba en la misma escuela que Sebastien.

No se ha podido encontrar a De Lignonnes. La televisión nacional francesa transmitió un documental sobre el caso en enero, en el que su mejor amigo conjetura que ha comenzado una nueva vida en el extranjero.

Incomprensible. La casa de la familia parece "congelada en el tiempo".

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