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Sábado 13 de Mayo de 2017

Condenan a 16 años de cárcel al "capitán cobarde" del Costa Concordia por el naufragio

El Tribunal Supremo italiano confirmó ayer la condena a 16 años y un mes del ex capitán Francesco Schettino, por la muerte de 32 personas en 2012.

El Tribunal Supremo italiano confirmó ayer la condena a 16 años y un mes del ex capitán del crucero Costa Concordia, Francesco Schettino, por el naufragio en el que murieron 32 personas en 2012.

El llamado "capitán cobarde", de 56 años, no asistió a la audiencia y se presentó inmediatamente a la cárcel romana de Rebibbia para cumplir su condena.

"Creo en la justicia y las sentencias se respetan", dijo Schettino según su abogado, Saverio Senese, poco antes de entregarse.

El Tribunal Supremo confirmó tras más de cinco horas de reunión la condena de la corte de apelación de mayo de 2016, emitida al término de un juicio iniciado en 2013.

Ese tribunal lo había condenado en primera instancia en 2015 por homicidio, naufragio y abandono del barco.

El capitán, que ha estado en libertad durante todo el proceso de apelación, cumplió solo una detención domiciliaria de seis meses en 2013, lo que indignó a los familiares de las víctimas.

El abogado Senese anunció a la prensa que estudia la posibilidad de presentar recurso ante la corte europea contra una condena que considera injusta.

"Estamos muy amargados. Es el único que paga por esa tragedia.

Es un chivo expiatorio", aseguró.

El accidente ocurrió el 13 de enero de 2012, cuando el capitán del crucero de 114.500 toneladas decidió acercarse a la isla italiana de Giglio, en la Toscana, una maniobra arriesgada que provocó el choque del barco contra los arrecifes.

"Espero que con el veredicto de hoy se concluya todo esto y que Schettino cumpla su condena", había pedido Alessandra Guarini, abogada de la parte civil.

Schettino, único acusado de la tragedia, intentó defender su actitud a lo largo de estos años.

"Ese 13 de enero de 2012 yo también morí", confesó entre lágrimas en 2015 al término del proceso.

El ex capitán del crucero de lujo sostiene también que le han "achacado todas las culpas" y que se ha ignorado la responsabilidad de la tripulación y de la compañía de navegación propietaria del crucero.

Schettino acusa al poderoso grupo estadounidense Carnival, dueño del Concordia, de haber decidido tan sólo tres días después del naufragio "ofrecer mi cabeza, con la idea de salvaguardar sus intereses económicos". La compañía fue condenada en abril del 2013 a pagar una multa de un millón de euros.

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