"Una de sal y una de arena"
Martes 07 de Febrero de 2017

Colectivos

Crónica temporada 2016/17 Mar del Plata.

Martes 7 de febrero. Junto al mar. No hay cuestiones diferentes en las despedidas. Te queremos. Volvé. Cuidate. Llamá apenas llegues. Es una amorosa rutina de afectos. Los viajes, cuando se vuelven inevitables, son aquello que Milton Nascimento define como la vida. Para el fenomenal músico brasileño la vida es "encuentros y despedidas". En su poesía dice que hay un primer encuentro del que nada supimos y una despedida que no sabemos cuándo sucederá. Que entre la vida y la muerte hay encuentros y despedidas que no son finales.

   El mozo del bar levanta el pedido y avisa: "De cocina va a demorar un poquito, todavía no llegó el cocinero, por la lluvia y el temporal, sabe...".

   El pizarrón es claro y general. Menú del día. Milanesa con puré 170 pesos. No especifica si hay bebida, postre y café. Ni siquiera el espesor y el largo de la milanesa. No importa. La espera es esto. Un menú que se toma o se deja, pero no se cambia.

   No le diga "changarines", son personal de playa, sector equipaje. La carretilla de cuatro ruedas está chueca y oxidada, le agregaron barandas. Lleva cinco valijas, dos sillas playeras y una carpa. La pareja lleva dos bolsos, uno de los bolsos es el "matero". La señora lleva alzado al nene. A su lado camina la hermana mayor de, acaso, 6 años. Ya están cansados y todavía no partió el colectivo. Sale a las 9 el colectivo, me dicen que llegamos a las 6 de la mañana. Ellas van a dormir. Las dos son nenas. No. No hay medio boleto.

   En la boletería avisan, no podrán viajar si no tienen documentos. No hacen problemas por certificados de hijos a los hijos menores que se pegan al pantalón del padre, pero insisten con los documentos. La señora insiste: "Comprá un agua mineral sin gas y ponela en la mamadera y que te la calienten, si no podés hacer eso voy yo.".

   La parejita saca sus cuentas y resuelve, pagamos con "ahora 12". Suena tan alocado aprovechar el plan de los K para el consumo para pagar los pasajes de vuelta, pero fue implementado por esa razón, es eso: incrementar el consumo interno. Macri lo está entendiendo. Estarán pagando doce meses los 1.900 pesos de los dos pasajes MDQ/Rosario. No dolerá. Todo lo que es cuota fija en Argentina no duele, la inflación se lleva el dolor.

   En la oficina de informes el titular, adormilado, me responde "no señor, no hay farmacia en el edificio, la más cercana, si está de turno, la encontrará a unas tres cuadras, si quiere le indico...".

   Allá, al final, el mini destacamento policial y acá, más en el centro, una parejita policial corre al clásico descuidista que se llevó una mochila. En el playón lateral deja la mochila y antes de salir otro de los policías, que venía en sentido contrario, saca la pistola, amaga sacar la pistola y el descuidista se detiene. No tendrá mas de 15 años. El viajero reclama su mochila, tendrá que acompañarlos hasta el destacamento. Todo se complica.

   Sobre la entrada principal, a la derecha, llaman la atención los cables colgados. Si uno acerca la valija como si fuese una mesa o una repisa puede recargar su celular y/o tableta. Los cables multicolores tienen los diferentes encastres según marca y modelo. Aprieta el botón y la pantalla, que cubre la salida de los cables, le indica: 38 pesos la media hora, 40 pesos la hora. Hay que estar una hora debajo de los cablecitos, cuidando la valija convertida en repisa. Súper emergencia. De otro modo imposible.

   Allá, sobre el final de la estación, sentadas sobre sus valijas, dos nenas esperan. Una policía femenina las cuida. Sin querer paso y sin querer (ja) comento sobre la soledad. La policía mira para otro lado y dice "la mamá se fue hace 3 horas y no volvió, no la vio nadie, desde entonces las estamos cuidando, cuando sean las 10 de la noche las llevaremos al destacamento. No sabemos muy bien qué hacer, ya llamamos a minoridad". Llegar y partir son solo dos lados de un mismo viaje. El tren que llega es el mismo tren de la ida. La hora del encuentro es también despedida, la plataforma de esta estación es la vida". Eso canta Milton Nascimento.


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