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Viernes 26 de Mayo de 2017

Una escuela realizó el acto por el 25 de Mayo pero asistió un solo alumno

La singular experiencia se vivió debido a que el resto de sus compañeros no pudo asistir por vivir lejos del establecimiento y por el mal estado del tiempo.

Una escuela de Formosa fue escenario de un singular hecho en el acto celebrado el 25 de Mayo: a la fiesta asistió un solo alumno, que debió oficiar como abanderado ante la ausencia de sus compañeros.
El hecho se registró en el anexo 1 de la Escuela N° 29 del paraje Palma Mota, en Pozo del Tigre, Formosa, donde cinco de los seis alumnos que forman la matrícula del colegio no pudieron asistir por vivir lejos y por el estado del tiempo. A pesar de la situación, el maestro decidió no suspender el acto del 25 de Mayo.
"Los chicos viven lejos, algunos vienen desde 8 ó 10 kilómetros y si el maestro no está tienen que volver a sus casas. La mayoría viene a pie desde sus casas y alguno tiene bicicleta".
Según el diario La Mañana de la capital formoseña, ocurrió el miércoles 24 en el anexo 1 de la Escuela Nº 9 de Pozo del Tigre, donde circunstancialmente un cronista de ese medio periodístico fue parte del público que asistió a la ceremonia para festejar la fecha patria.
Además de esta curiosa situación, un hecho llamativo fue la ausencia de la Bandera Nacional durante el acto, por lo que una Bandera de la Provincia fue la que presidió la breve ceremonia escolar.
El acto contó con un público inesperado, ya que en la misma jornada se celebraba el día de María Auxiliadora, y un grupo de fieles que se encontraba en la capilla ubicada enfrente de la escuelita se acercó para participar de la ceremonia escolar.
El docente Sergio Ortiz explicó que la matrícula de la escuela es de seis alumnos en total, y justificó la ausencia de cinco de ellos en el hecho de que "viven lejos, el tiempo está feo y los caminos están en mal estado por las últimas lluvias".
Entre los asistentes estuvo el cura párroco de la iglesia de Pozo del Tigre, el sacerdote Mario Bellini, quien dijo que trata de estar siempre en la escuela en los días de clases porque los chicos hacen mucho sacrificio para llegar hasta el lugar.
"Los chicos viven lejos, algunos vienen desde 8 ó 10 kilómetros y si el maestro no está tienen que volver a sus casas. La mayoría viene a pie desde sus casas y alguno tiene bicicleta", señaló el cura.
Ortiz también manifestó que en esa escuela no hay horarios rígidos, porque la distancia es grande y cuesta llegar, a veces por las lluvias. "Los chicos llegan entre las 8 y las 9, y tenemos clases hasta las 12 y a veces hasta la 1. Acá no hay horarios, terminamos las tareas y nos vamos todos a comer en el comedor que atiende la señora Andrea, que siempre está predispuesta con todos", destacó.

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