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Jueves 27 de Abril de 2017

Un niño que sufría cáncer le pidió a su mamá permiso para morirse, y ella se lo concedió

"Me voy a ir al cielo y voy a jugar hasta que llegues. Vas a venir, ¿no?", fue una de las últimas frases del niño de cuatro años.

Nolan Scully falleció a los 4 años tras luchar durante más de dos años contra el cáncer. Durante ese proceso su madre creó una página en Facebook para compartir la historia de su pequeño, así como los avances de su enfermedad. Y tras su muerte, por consecuencia de un tumor maligno que se origina a partir de células musculares esqueléticas que atacan a los tejidos blandos, reveló el último diálogo que mantuvieron.
"El 1º de febrero nos sentamos con su equipo de médicos. Cuando su oncóloga habló, vi el dolor en sus ojos", relató Ruth, y agregó que la médica "explicó que el cáncer ya no era tratable, porque se había hecho resistente a todas las opciones de tratamiento que habíamos probado y que el plan sería mantenerlo cómodo mientras se iba deteriorando rápidamente".
Entonces fue con su hijo, jugaron juntos, vieron videos, incluso él le contó cómo quería que fuera su funeral, quienes quería que carguen su ataúd y le dijo cómo quería que lo recordaran. Y minutos más tarde tuvieron su último diálogo.
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Mamá: Te duele respirar, ¿no?
Nolan: Bueno... sí.
Mamá: ¿Tienes mucho dolor?
Nolan: Sí.
Mamá: Este asunto del cáncer apesta. No tienes que luchar más.
Nolan: ¿No tengo que luchar más? ¡Pero lo haré por ti, mamá!
Mamá: ¡No! ¿Eso es lo que has estado haciendo? ¿Luchar por mamá?
Nolan: Bueno... sí.
Mamá: Nolan Ray, ¿cuál es el trabajo de mamá?
Nolan: ¡Mantenerme a salvo!
Mamá: Cariño... Ya no puedo hacer eso acá. La única manera en que puedo mantenerte a salvo es en el cielo.
Nolan: ¡Entonces, me iré al cielo y jugaré hasta que llegues! Vendrás, ¿no?
Mamá: ¡Absolutamente! ¡No puedes deshacerte de mamá tan fácilmente!
Nolan: ¡Gracias, mamá! ¡Iré a jugar con Hunter, Brylee y Henry!
Ruth dijo que en el último momento que estuvieron juntos ella puso su mano sobre la cara de Nolan y la giró hacia ella. "Tomó aliento, abrió los ojos, me sonrió y dijo: «Te amo, mami». Después cerró sus ojos. Su respiración se detuvo. Me senté allí y no me importó si él podía escucharme o no; siempre cantamos la canción «You are my Sunshine», me senté allí y le canté. Le dije lo mucho que lo amaba".
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