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Martes 14 de Marzo de 2017

Un indigente que entró a robar y fue detenido deberá realizar trabajos comunitarios

La condena a prisión de cumplimiento condicional recayó sobre Eduardo Fabián Guerrero, acusado de haber intentado robar en una vivienda de la calle Mozart al 300, del barrio porteño de Villa Luro.

Un indigente que saltó un muro de más de dos metros para robar en una casa, pero fue detenido gracias a que dos chicos lo enfrentaron, fue condenado a dos años y dos meses de prisión, pero no irá a la cárcel siempre y cuando cumpla con tareas comunitarias en Cáritas durante tres años.
Así lo dispuso el Tribunal Oral número 23, integrado por los jueces Javier Anzoátegui, Carlos Rengel Mirat y Luis María Rizzi, tras un juicio abreviado en el cual la defensora oficial del condenado, Cecilia Verónica Durand, y el fiscal Fabián Céliz, acordaron la pena y la modalidad de cumplimiento.
La condena a prisión de cumplimiento condicional recayó sobre Eduardo Fabián Guerrero, acusado de haber intentado robar en una vivienda de la calle Mozart al 300, del barrio porteño de Villa Luro, al mediodía del 18 de julio de 2013, tras saltar una pared medianera de 2,36 metros.
Ya en el interior de la casa, "fue abordado por el hijo de la propietaria, de 15 años, quien se le acercó y le dijo: 'Váyase de mi casa'. Ante ello, el imputado empujó al joven y valiéndose de un palo de escoba que allí se encontraba, le aplicó un golpe en la cabeza, para luego tomar un ladrillo y arrojárselo, ocasionándole un golpe en su nariz, resultando lesionado".
Otro hermano, la llegada en ese momento de la madre y el providencial paso por el lugar de un patrullero impidieron el robo y facilitaron la detención del imputado, mientras que el niño lesionado fue trasladado por el SAME al Hospital Piñeiro, con "traumatismo de nariz y cráneo".
Fiscal y defensora oficial acordaron la pena de dos años y dos meses, tomando en cuenta que Guerrero es "un hombre adulto, con instrucción incompleta, que se encuentra desempleado y en situación de calle, y que no cuenta con un grupo familiar estable que lo provea de contención".
Sin embargo, el fiscal Céliz exigió que "durante el término de tres años, el condenado se someta al control de la Dirección de Control y Asistencia de Ejecución Penal, fije residencia y realice ocho horas mensuales de trabajos en favor de la comunidad, en la sede de Caritas".
"Deberá presentarse en forma bimestral ante el juez de ejecución, con el fin de aportar el pertinente certificado que acredite que está cumpliendo los trabajos a favor de la comunidad", añade la resolución.
En caso de no cumplir con ese compromiso, "la ejecución de la pena podrá ser revocada", explica el fallo.

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