Donald Trump
Miércoles 01 de Marzo de 2017

Un argentino, dueño de una galería de arte de Nueva York, fue deportado por Trump

Pese a vivir de manera legal desde hace más de diez años, Juan García Mosqueda fue deportado de Estados Unidos el pasado 24 de febrero por las políticas migratorias.

Juan García Mosqueda es argentino y vive legalmente en Estados Unidos hace 10 años. Es dueño de la galería de arte "Chamber" en Nueva York, desde hace tres años, pero el pasado 24 de febrero fue deportado a Buenos Aires luego de visitar Argentina, debido al endurecimiento en las políticas migratorias impulsadas por Donald Trump.
El veto inmigratorio decretado por Trump contra refugiados y ciudadanos de siete países de mayoría musulmana fue suspendido hace casi un mes por la Justicia federal estadounidense y desde entonces el flamante gobierno republicano no emitió nuevas prohibiciones.
Sin embargo, en varios discursos el mandatario advirtió que las autoridades fronterizas están aumentando la vigilancia y los controles.
Mosqueda fue retenido por 14 horas, sin posibilidad de asesoramiento legal, en el aeropuerto John F. Kennedy, luego de un vuelo desde la capital argentina, informó CNN. Después de una interrogación, fue obligado a retornar a Buenos Aires.
"Se me prohibió el uso de medios para comunicarme, y no tuve acceso a ninguna de mis pertenencias, que fueron ferozmente examinadas", dijo Mosqueda en una carta publicada en Instagram por la cuenta oficial de la galería.
"No se me permitió comer. Fue todo realmente deshumanizante", agregó.
En la carta, Mosqueda recordó que fue formado académicamente en Estados Unidos, que reside en ese país desde hace una década, y que a través de sus emprendimientos emplea a muchos "americanos y no americanos".
"Después de 14 horas, me dijeron que no podía ingresar a Estados Unidos y que tenía que volver a Buenos Aires", dijo Mosqueda
Embed

Dear Friends, This past Friday, February 24, 2017, I was denied entry into the United States—the nation where I have been legally residing for the past ten years. The procedure was dehumanizing and degrading every step of the way. After being escorted to the secondary inspection premises, I was brought down for interrogation where I was questioned under oath and threatened with the possibility of being barred from entering the country for five years. The border patrol officer denied me the right to legal counseling, arrogantly claiming that lawyers had no jurisdiction at the borders. Shortly after my sworn statement was delivered to the chief officer in charge, they informed me that I was not permitted to come into the country and, therefore, would be forced onto the return flight to Buenos Aires later that evening. During the following fourteen excruciatingly painful hours, I was prohibited from the use of any means of communication and had no access to any of my belongings, which were ferociously examined without any warrant whatsoever. I was deprived of food. I was frisked three times in order to go to the bathroom, where I had no privacy and was under the constant surveillance of an officer. Finally, I was escorted by two armed officers directly onto the plane and denied my documents until I reached my destination, Buenos Aires. This thirty-six hour nightmare is nothing but clear evidence of a deeply flawed immigration system in the United States, carried out by an administration that is more interested in expelling people than admitting them. I was educated in America, worked at prestigious design entities, and, now, as you all know, own a gallery which employs Americans and non-Americans alike. Chamber supports architecture and design studios in the United States and abroad. I own several properties in New York and have collaborated in numerous projects with architects, contractors, and construction workers to bring to life projects around the city. We have created a network within the creative industries that span all disciplines and media that help individuals sustain their practices and do what they love. We proudly carry the New York flag to every(...)

Una publicación compartida de Chamber (@chambernyc) el


Comentarios