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Viernes 15 de Septiembre de 2017

Pérez Esquivel sintió que el violento asalto que sufrió podría ser un "mensaje" para él

"Fue todo muy organizado", analizó el Premio Nobel de la Paz que detectó "pelo corto" en los asaltantes que "podrían ser policías".

El Premio Nobel de la Paz Adolfo Pérez Esquivel no descartó esta mañana que un asalto que sufrió junto a su familia en su vivienda de San Isidro haya sido "un mensaje" para él ya que quienes lo realizaron "eran gente muy organizada".
"Tenían el pelo muy recortado, podrían ser policías, puede ser un mensaje para mí era gente muy organizada", dijo Pérez Esquivel.
El dirigente relató que "la casa estaba marcada, el día anterior se metió una mujer violentamente en casa" y observó la vivienda.
Dijo que la desconocida llegó con una boleta correspondiente a una propiedad situada en otra cuadra: "Mi nieto le indicó dónde tenía que ir, pero se fue para el otro lado", añadió.
Relató que los tres asaltantes eran "gente que hablaba bien, educada", hombres de "alrededor de 30 años": "Unos tenían el rosto cubierto, pero otro me decía que no los mire".
Pérez Esquivel indicó que "decían que tenían armas pero no las exhibieron, tenían guantes, fue un operativo bien organizado" y si bien advirtió que el trato fue "correcto", explicó que lo maniataron junto a su mujer e hijo.
"Pedían cosas de valor, se llevaron cosas de oro y de condecoraciones que pertenecen a los pueblos", indicó el dirigente.
Pérez Esquivel confirmó que recibió una comunicación del ministro de Seguridad bonaerense, Cristian Ritondo, luego de que denunciara el hecho.
"Cuando se fueron nos dejaron atados", puntualizó el Premio Nobel de la Paz, quien precisó que "no hubo agresión física, sí nos zamarrearon".
Tres delincuentes ingresaron a la casa de Pérez Esquivel, en el partido bonaerense de San Isidro y se llevaron joyas, dinero, entre dólares y pesos, y teléfonos celulares.
Fuentes policiales anticiparon a NA que el hecho se produjo alrededor de las 15:45 cuando los sujetos aprovecharon que el nieto de Pérez Esquivel, un joven de 18 años, sacaba la basura para entrar a la vivienda y reducir al dirigente.
Una vez adentro, los delincuentes esperaron la llegada del Nobel de la Paz (85 años), quien también es presidente de la Comisión Provincial de la Memoria, pidiendo que entregara dinero y objetos de valor.

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