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Viernes 25 de Agosto de 2017

Los infieles son más proclives a volver a engañar a sus nuevas parejas

Un estudio de la University College de Londres reveló cuáles son los motivos por los que "el cerebro se adapta a la deshonestidad". Se constató que hay la mentira es un factor poderoso para "hacer trampa emocional".

La sabiduría popular es contundente. "Un tramposo es siempre un tramposo", aseguran las comadres con la seguridad de quien da a conocer una verdad revelada. Y, aunque nunca tubieron más que la observación para sacar la conclusión, están en lo cierto. La ciencia les dio la derecha.
Una investigación de la University College de Londres (UCL), publicada en la revista Nature Neuroscience, reveló que las personas que fueron infieles son mucho más propensas a serlo de nuevo, en comparación, claro, con aquellos que honran la palabra empeñada.
Neil Garrett, psicólogo y coautor del estudio "El cerebro se adapta a la deshonestidad", aseguró que existe un "factor poderoso" que nos impide "hacer trampa a nivel emocional", pero al mentir este se debilita con el tiempo.
Asimismo, señaló que todo se debe a la amígdala cerebral o cuerpo amigdalino, un conjunto de neuronas que procesan y almacenan las reacciones emocionales. Esta proporciona una respuesta negativa –vergüenza o remordimiento-, cuando el individuo miente.
Sin embargo, Garret explicó que "el proceso de adaptación (a la deshonestidad) reduce esta reacción, lo que nos permite engañar más", y añadió que las denominadas "mentiras blancas" pueden ser significativas porque graduamente se puede aceptar.
Garrett indicó que el estudio tendría que ser modificado para evaluar con más detalle el impacto sobre la amígdala. Según opina, en el caso de la infidelidad, por ejemplo, la adaptación se lleva en un plazo más corto de tiempo, pero en comportamientos como la violencia, esta resulta ser más lenta.

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