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Jueves 06 de Abril de 2017

Entre las 300 víctimas de la avalancha en Colombia había un centenar de niños

Hasta el momento las autoridades han atendido a más de 1.200 niños en los albergues oficiales y en los barrios.

El alud que arrasó la ciudad de Mocoa mató a 98 niños, según el último balance divulgado hoy por el gobierno de Colombia, lo que representa un tercio de los fallecidos por la tragedia.
"Tenemos cinco víctimas fatales adicionales reportadas oficialmente en esta mañana, o sea subimos a 306, desafortunadamente, el número de muertos", dijo el gerente para la reconstrucción de Mocoa y ministro de Defensa, Luis Carlos Villegas.
El último reporte entregado esta tarde por la Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres (UNGRD) precisa que, del total de fallecidos, 98 son niños.
Las autoridades ya han entregado 221 cuerpos a familiares.
Villegas afirmó que espera que al finalizar el día todos los cadáveres estén en poder de sus seres queridos.
La directora del Instituto Colombiano de Bienestar Familiar (ICBF), Cristina Plazas, lamentó el fallecimiento de los menores y destacó como "buena noticia" que a todos los niños sobrevivientes atendidos se les ha identificado un familiar. "Hasta el momento no tenemos ningún niño sin familia", señaló. Antes de entregar un menor a un familiar que le reclama se realizan pruebas de ADN, precisó.
Hasta el momento las autoridades han atendido a más de 1.200 niños en los albergues oficiales y en los barrios. En los refugios hay 97 madres gestantes, lactantes y niños recién nacidos, agregó Plazas.
El último informe cifra además los heridos en 332. En tanto, los desaparecidos son 314, según cálculos entregados ayer por el presidente Juan Manuel Santos.
Entre los desaparecidos hay cuatro extranjeros: un español, un alemán, un ecuatoriano y un británico.
La Cancillería reportó ayer la muerte de una ciudadana ecuatoriana. Otros 23 extranjeros —entre ellos un canadiense, un chileno, seis españoles, un turco y un israelí— ya han sido localizados sin problemas.
El alud, que se desató sobre la medianoche del viernes por el desborde de tres ríos tras fuertes lluvias, afectó a unos 45.000 habitantes, de los 70.000 habitantes de Mocoa, según cálculos oficiales.
La UNGRD contabiliza al menos 3.240 personas damnificadas —sin vivienda y con necesidad de ayuda humanitaria— distribuidas en los albergues.
La reconstrucción de la ciudad amazónica puede tomar hasta dos años, señaló Villegas.
La búsqueda de cuerpos y posibles supervivientes continuaba este jueves con rescatistas, maquinaria y helicópteros.
El nuncio apostólico Ettore Balestrero —representante del Papa Francisco en Colombia— ofreció una misa en la catedral de la ciudad en memoria de las víctimas.
Según un estudio, la tragedia de Mocoa podría repetirse en 385 sitios más de Colombia y supera al último gran desastre natural que sufrió el país, un deslave en Salgar que mató a 92 personas en mayo de 2015.
Para el ministro de Ambiente, Luis Gilberto Murillo, la tragedia "fue un hecho extraordinario que ni siquiera sucedió con el fenómeno de La Niña del 2010 y 2011", agravado porque había barrios en zonas de riesgo.
En declaraciones al diario El Tiempo, el funcionario aseguró que el alud en Mocoa "es una alerta para todo el país" y sostuvo que el ordenamiento territorial debe ser actualizado, adaptándose a la variabilidad extrema del clima y al cambio climático.
El ministro explicó que, pese a que había reservas de bosques en las cuencas medias y altas de los tres ríos que se desbordaron, "ha habido deforestación por cultivos y ganadería, sin conservar las protecciones ambientales y las reservas que se requieren".
Los bosques son, según expertos, una barrera natural contra las riadas. Al no existir causan daños.

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