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Martes 30 de Mayo de 2017

Encontró una bomba de la II Guerra Mundial, la llevó a su casa pero terminó pagándolo muy caro

El granjero no midió las consecuencias de haber levantado armamento bélico y terminó pagándolo muy caro.

Un granjero de Baviera, en el sur de Alemania, encontró mientras trabajaba una bomba aérea de la Segunda Guerra Mundial y decidió llevársela a casa, confirmó hoy un portavoz policial.
El hombre, de 63 años, depositó el artefacto en el granero y, posteriormente, llamó a las fuerzas de seguridad, señaló el vocero.
Alertados por el peligro, las autoridades enviaron de inmediato a los artificieros, quienes se encontraron con un proyectil no estallado de 30 centímetros de largo cuyo detonador estaba intacto. A continuación llevaron a cabo una detonación controlada de la bomba, cuya apariencia era similar a la de una granada.
"El granjero se quedó blanco cuando los compañeros le dijeron lo peligroso que es", indicó el portavoz de la Policía.
A este susto, el hombre suma una denuncia por violación de la ley sobre control de armamento bélico.
En Alemania es habitual que se encuentren bombas de la Segunda Guerra Mundial. Según los expertos, aún existen miles de artefactos sin estallar en ríos, debajo de autopistas o de terrenos de viviendas. Se calcula que cerca de 250.000 bombas lanzadas por los Aliados durante la Segunda Guerra Mundial no explotaron en su momento por algún problema técnico.
Miles de ellas se encuentran aún bajo tierra, algunas a metros de profundidad, otras muy cerca de la superficie. Estos artefactos se hallan, sobre todo, en la cuenca del Ruhr y la zona del Bajo Rin, pero también grandes ciudades como Dresde, Hamburgo o Hannover.

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