Información general
Martes 17 de Enero de 2017

El extraño y sanador teléfono que permite hablar con los seres queridos que murieron

La idea surgió luego del tsunami que afectó a Japón en 2011. Desde entonces, y sin que ese fuera el objetivo, miles de personas se acercan al pequeño poblado para usar el aparato.

Una singular cabina telefónica ubicada en un cementerio de una de las ciudades más golpeadas por el tsunami que asoló Japón en 2011 y que dejó miles de víctimas permite a los familiares y amigos de los fallecidos en esa tragedia "comunicarse" con sus seres queridos y expresar cosas que quizá jamás se dijeron.
Otsuchi fue una de las ciudades más afectadas por este desastre natural y donde se debió lamentar la muerte de unos 400 ciudadanos.
"Ellos vinieron, hablaban y transmitían sus sentimientos. Después, decían que estaban curados (...) Expresar nuestras emociones es una cosa difícil de hacer. Entonces las personas que vienen aquí vierten sus sentimientos, aquello que guardan en el fondo del alma. Es como rezar. Cuando oramos nos sentimos sanos".
En la agencia Cocha explican que si bien esta ciudad "no es una de las más visitadas de Japón, se hizo mundialmente conocida por ser uno de los lugares más golpeados por el tsunami que ocurrió en el país en el 2011 y cuya tragedia fue seguida en vivo por Internet con miles de videos y fotografías que registraron el avance del mar luego del terremoto".
Precisamente en esta ciudad vive Pila Itaru Sasaki, un japonés de 71 años que en 2009 se impuso como objetivo construir un jardín tras enterarse que un familiar suyo había sido diagnosticado con cáncer. La tragedia del 11 de marzo de 2011 no afectó el terreno de este profesional de la metalurgia ya que se encuentra por sobre los 50 metros sobre el nivel del mar.
Testigo de la catástrofe decidió pintar la cabina telefónica que tenía como una "obra de arte"" en medio del parque y darle un tono blanco con vivos verdes para que la gente que había perdido a algún ser querido pudiera ir y tener la posibilidad de expresar, aunque sea por medio de una llamada, sus sentimientos a quienes ya no estaban con ellos.
Al poco tiempo, este jardín comenzó a recibir más y más personas que llegaban para usar la cabina. Más allá de si pudieron establecer algún contacto, lo claro es que muchos dejaron el lugar sin dolor y con el alma tranquila.
"Ellos vinieron, hablaban y transmitían sus sentimientos. Después, decían que estaban curados (...) Expresar nuestras emociones es una cosa difícil de hacer. Entonces las personas que vienen aquí vierten sus sentimientos, aquello que guardan en el fondo del alma. Es como rezar. Cuando oramos nos sentimos sanos", explicó a la BBC el propio Itaru Sasaki.
Sin quererlo esta pequeña ciudad japonesa se ha transformado en un lugar que concita a viajeros de todas las latitudes y que llegan a este lugar en busca de paz y tranquilidad. Otsuchi "es una pequeña localidad que se encuentra a 7 horas de viaje desde Tokio" y que el recorrido se puede realizar en tren o bien en automóvil.
Su principal actividad económica es la pesca y a pesar de los años los efectos del terremoto y tsunami aún se dejan ver mientras las obras de reconstrucción continúan y se estima que se extenderán hasta el 2021.

Comentarios