Donald Trump
Domingo 24 de Septiembre de 2017

Deportistas de fútbol americano respondieron arrodillados y unidos al boicot de Trump

Las críticas del presidente por los futbolistas de la NFL que se arrodillan —en protesta por los abusos policiales— cuando suena el himno estadounidense, generó una ola de críticas.

Los críticas del presidente Donald Trump para que los dueños de equipos de la NFL despidan a los jugadores que se arrodillen durante el himno nacional solo han servido para incitar más protestas de los jugadores en lugar de apaciguarlas.
Más de un centenar de jugadores se hincaron, sentaron o levantaron sus puños en gesto desafiante el domingo. Hace una semana, solo cuatro se quedaron sentados y dos levantaron los puños.
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Von Miller, el baluarte defensivo de los Broncos de Denver, figuró entre la mayoría de jugadores del equipo que se arrodilló en Buffalo, donde el running back de los Bills LeSean McCoy optó por hacer estiramientos durante el himno. En Chicago, todos los integrantes de los Steelers de Pittsburgh se quedaron en el túnel.
Tom Brady sobresalió dentro de los jugadores de los Patriots de Nueva Inglaterra que unieron brazos en muestra de solidaridad en Foxborough, Massachusetts.
Los comentarios de Trump hicieron que la ceremonia de los himnos —usualmente reservada para espacios de comerciales— fuera un momento imperdible en las transmisiones.
Jugadores, entrenadores, propietarios y ejecutivos por igual aprovecharon la interpretación del himno nacional para mostrar su solidaridad, en desafío a las críticas de Trump.
En Detroit, Rico Lavelle, encargado de la interpretación, puso una rodilla en tierra cuando pronunció la palabra "valientes", última del himno. Agachó la cabeza y levantó un puño.
Christopher Johnson, presidente y director general de los Jets, consideró un "honor y un privilegio permanecer unidos, codo a codo, con nuestros jugadores hoy, durante el himno nacional" en East Rutherford, Nueva Jersey. El hermano de Lavelle, Woody, es embajador en Inglaterra y uno de los más fervientes simpatizantes de Trump.
La polémica arreció desde el primer partido de la temporada en Londres.
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Alrededor de una veintena de jugadores de la NFL —entre ellos el defensa de los Ravens de Baltimore Terrell Suggs y el running back de los Jaguars de Jacksonville Leonard Fournette— se hincaron durante la interpretación del himno de Estados Unidos antes de que comenzara un partido entre sus equipos en el estadio Wembley.
Desde la temporada pasada varios jugadores de la NFL han optado por hincarse, sentarse o levantar los puños durante el himno en protesta por el trato que la policía le da a la gente de raza negra, que consideran discriminatorio.
Otros jugadores que pusieron una rodilla en la cancha durante la ejecución del himno en la capital británica fueron los jugadores de los Ravens C.J. Mosley, Mike Wallace y Lardarius Webb, así como sus contrincantes de los Jaguars Dante Fowler, el defensa Calais Campbell, Yannick Ngakoue y Jalen Ramsey.
Algunos jugadores de ambos equipos y el propietario de los Jaguars, Shad Khan, no se hincaron pero permanecieron de pie con los brazos unidos durante la interpretación del himno estadounidense y del himno nacional de Gran Bretaña, "Dios salve a la Reina". Ningún jugador se arrodilló durante la interpretación del himno nacional británico.
En una declaración escrita, Khan señaló que fue un "privilegio" acompañar a sus jugadores durante el himno. "Me reuní con los capitanes de nuestro equipo antes del partido para expresarles mi apoyo, a todos los jugadores de la NFL y a la liga tras los divisivos y polémicos dichos del presidente Trump, y me honró unir brazos con ellos".
El gesto ocurrió luego de que Trump hizo una sugerencia a los propietarios de equipos de la NFL cuyos jugadores decidan hincarse durante el himno nacional: despedirlos.
Trump redobló sus ataques a primera del domingo en un par de tuits.
"Si los hinchas de la NFL rechazan asistir a los partidos hasta que los jugadores dejen de faltar el respeto a nuestra bandera, verán un cambio rápido. "¡Despidanlos o suspéndanlos!", disparó Trump.
En otro tuit, el mandatario insistió: "La concurrencia a la NFL y sus ratings están MUY BAJOS. Son partidos aburridos, pero mucha gente no va porque aman a nuestro país".
El secretario del tesoro Steven Mnuchin defendió a Trump al afirmar que los dueños de equipos de la NFL deben estipular como obligatorio que los jugadores se pongan de pie para el himno.
"Ellos pueden ejercer su libertad de expresión en su tiempo libre", dijo Mnuchin en una comparecencia en el programa dominical de entrevistas This Week en el canal ABC.
Dueños de varios equipos rechazaron los ataques de Trump, entre ellos Robert Kraft, de los vigentes campeones Patriots de Nueva Inglaterra.
"Estoy profundamente decepcionado por el tono de los comentarios del presidente el viernes", dijo Kraft, quien ha sido un firme simpatizante de Trump.
Trump también fustigó a Stephen Curry, el astro de la Warriors de Golden State de la NBA, diciendo en Twitter que no era bienvenido en la Casa Blanca para la visita conmemorativa tradicional de los campeones. Curry había manifestado previamente que no quería hacer la visita.
Los Warriors dijeron que les quedaba claro que no eran bienvenidos y señalaron que, cuando visiten Washington esta temporada, en su lugar "celebrarán la igualdad, diversidad e inclusión - los valores a los que nos apegamos como organización".
Pero los Penguins de Pittsburgh, los campeones de la liga de hockey sobre hielo, aceptaron la invitación de Trump para ir a la Casa Blanca.

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