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Lunes 12 de Junio de 2017

Confirman que los restos hallados camino a Machu Picchu son del mochilero argentino

Federico Farías tenía 21 años y quería intentar un camino alternativo para llegar a la ciudadela inca.

Los restos hallados el 31 de mayo pasado sobre el río Vilcanota, camino al Machu Picchu, corresponden al joven argentino Federico Farías, según el resultado de un análisis de ADN privado encargado por la familia, que motorizó la búsqueda desde el 4 del mes pasado, cuando el mochilero salió de Cusco hacia ese tradicional sitio turístico.
Laura Bartual, tía de Farías, escribió en su página en Facebook: "Lamentablemente tengo que informar con mucha tristeza que el resultado de ADN dio positivo".
"Ahora empezamos el camino para que Fede esté con nosotros en nuestro país, queremos agradecer infinitamente a todos los que se solidarizaron y colaboraron con la búsqueda de Fede Farías", añadió.
El pasado 4 de mayo, Farias, de 21 años, anunció a sus familiares que iba a ir hacia Machu Picchu (Cusco). Desde entonces no hubo más noticias sobre él, y era buscado por la autoridades locales y por los propios familiares, quienes llegaron a Perú con la esperanza de hallarlo con vida.
En la noche del 31 de mayo, personal policial halló restos humanos de un varón en medio del río Vilcanota, exactamente en el sector de Mandor.
A partir de entonces la posibilidad de que se trate de los restos de Federico Farias era compartida por las autoridades pero no se podía confirmar su pertenencia hasta que no se le practicara el examen de ADN en Lima, en donde se lo cotejó con la sangre del padre del joven.
El caso cobró notoriedad cuando, desde las redes sociales y los medios argentinos, los familiares hicieron un llamado para que los rescatistas vayan a buscar a Federico, luego de haber recibido un último llamado telefónico el 4 de mayo pasado desde Aguas Calientes, pero nunca llegó a Machu Picchu
Farías era un mochilero marplatense que viajaba desde febrero del año pasado y había llegado a las islas del caribe con un grupo de amigos, que emprendieron el regreso. Federico iba a volver solo a la Argentina. El 4 de mayo realizó el último llamado telefónico, cuando les avisaba a sus padres desde Aguas Calientes que quería conocer las ruinas de Machu Picchu.
Luego de la intensa campaña de los padres y amigos del mochilero para iniciar la búsqueda y tras el pedido en tal sentido de la Cancillería Argentina, perros rastreadores, un dron y una sonda acuatica participaron en la búsqueda, además de un equipo de Cascos Blancos.
Alfredo, el padre de Federico, y su hermano Nicolás viajaron el 19 de mayo a Perú para acelerar la búsqueda, ya que reclamaban más participación de los rescatistas.
Además, los amigos del mochilero iniciaron la firma de un petitorio en la plataforma Change.org que reunió a 7.670 adhesiones de distintos lugares del mundo para que no se abandonara la búsqueda.
Farías le había dicho a su mamá que iba a tomar un camino alternativo para ir a la ciudad inca de Machu Picchu. Un mensaje de audio que el mochilero le envió a una amiga confirmó que había tomado ese camino alternativo al turístico para llegar a las ruinas, y es en esa zona fue donde se hallaron los restos humanos.

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