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Martes 24 de Junio de 2008

Incorregible

La noche que era suya ya no es más. Hace frío en junio y muerde. Por más que levante las solapas del saco, busque en el bolsillo interior izquierdo (al lado del corazón) la petaca y le dé un beso largo y reconfortante, la soledad sube desde el río y se instala en las veredas heladas.

La noche que era suya ya no es más.
Hace frío en junio y muerde. Por más que levante las solapas del saco, busque en el bolsillo interior izquierdo (al lado del corazón) la petaca y le dé un beso largo y reconfortante, la soledad sube desde el río y se instala en las veredas heladas.
La noche, que era suya, es menos suya.
Sus amigos no andan por ningún lado. Se quedan en su casa mirando DVD’s o la repetición de los partidos de la Eurocopa. Y entonces a él le queda la dura tarea de entrar solo y estar solo en los bares semivacíos donde sólo se ven caras desconocidas. O a veces alguna cara parecida a la de él, de veterano incorregible. (Normalmente, algún separado reciente que contempla con extrañeza el paisaje abandonado hace muchos años, cuando la década del ochenta se cerraba entre decepciones múltiples y arrancaban los implacables noventas. Es fácil detectar al recién ingresado al club: lo vende su expresión de desamparo, su mirada de absoluto desconcierto combinado con el brillo lúbrico que le provocan las veinteañeras).
La noche que era ya no es y claro, él tampoco es lo que era.
Por ejemplo: ya no fuma. Ya no toma ginebra con hielo, tan hermosa como peligrosa, y se ha visto obligado a cambiar whisky por fernet si pretende evitar prematuros zigzagueos. Si sigue así, lo espera la cerveza.
Por ejemplo: ya no saluda a más de la mitad de los presentes en el boliche. Apenas si de vez en cuando intercambia un cabeceo o un parco cómo andás entre la niebla espesa del tabaco.
Por ejemplo: aunque de esto, mejor no habla.
La noche ya no es más suya.
 Pero sigue habiendo brillos agazapados en la sombra, cuchillos que cortan dulcemente, sorpresas que se abren como rosas en el pecho de la oscuridad.
El no se resigna, no renuncia, no abandona.
Espera.

La espera.

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