Educación
Sábado 04 de Junio de 2016

"Incorporar técnicas de yoga en el aula despierta el entusiasmo por aprender"

La delegada de la Embajada India en la Argentina, Swada Rizvi, habla del valor de esta disciplina en la escuela.

"El yoga no sólo aporta beneficios para la salud sino también para fines educativos porque permite elevar el nivel de concentración de chicos y jóvenes, colaborar en su aprendizaje y fortalecer el vínculo del maestro con sus alumnos". Para Swada Rizvi, delegada de la Embajada de la India en Argentina, existen diferentes maneras de incorporar en la educación esta disciplina milenaria que propone integrar cuerpo, mente y espíritu, y que también pueden practicar los más chicos. "Utilizar las técnicas de yoga en las aulas despierta el entusiasmo por aprender, y favorece las habilidades sociales y de bienestar. El desafío de nuestra sociedad es estimular las emociones y energías positivas, usamos mucho la mente y la racionalidad pero no las emociones", destacó Rizvi, quien ofreció la semana pasada en Rosario una conferencia para alumnos de la tecnicatura universitaria en yoga y salud integral en el Instituto Universitario del Rosario (Iugr).

Sin embargo, por estos días todavía resulta complejo imaginar cómo integrar esta disciplina milenaria en ámbitos educativos. Varias experiencias en escuelas públicas y privadas demuestran que es posible con esta práctica reducir los índices de violencia que se manifiestan hoy dentro de las aulas y elevar el nivel de concentración y relajación en niños y jóvenes, "el estrés es una enfermedad en nuestra sociedad moderna y yoga puede ofrecer una solución sencilla y sin costo", dice a La Capital la funcionaria de 34 años nacida en la India y radicada en el país desde hace dos años.

Distintas alternativas

La diplomática, acompañada por Jorge Luis Berra, director de esta carrera, y María Eugenia Rovetto, vicedirectora de Iugr, se refirió a las distintas alternativas de incorporar yoga en la escuela, sea en las prácticas de educación física, con ejercicios de respiración y meditación, o también en el aula, enseñando su filosofía e inculcando valores. "Es importante que el docente pueda establecer un vínculo con su alumno, más allá de su tarea de educar", continúa la delegada de la embajada formada en sociología y quien además habla muy bien el castellano.

Los directivos del instituto universitario destacaron además la importancia de capacitar a los nuevos profesionales en ámbitos educativos y coincidieron en los beneficios que aporta el yoga a la hora de enseñar. "Muchas veces a los chicos no los dejan correr por el patio durante los recreos, y permanecen con juegos que sólo los vincula a la computadora o el celular. Pero si practican algunos ejercicios logran armonía, tranquilidad y unión con sus compañeros y docentes, en un ambiente propicio para aprender y enseñar. Si el terreno es el adecuado es más fácil sembrar cosas buenas, de otra manera el docente tendrá que dedicarle más tiempo primero a solucionar los problemas. Los chicos tienen mayor facilidad para captar e incorporar nuevas experiencias, algo que pueden guardar por siempre", explica Berra, y se refiere también a las asanas o posturas en yoga. "Llevan nombres de animales, por eso los chicos lo practican como si fuera un juego, les parece sencillo y divertido", agrega.

Mucho más que ejercicios

Sobre esta experiencia, que cada persona vive y manifiesta de manera diferente, reflexiona Swada Rizvi: "Yoga es mucho más que la práctica de ejercicios y posturas, se trata de una filosofía de vida, que se demuestra en cada situación cotidiana. Cuando pasamos muchas horas en nuestro lugar de trabajo, por ejemplo, si uno tiene malos tratos genera un ciclo de violencia, que por supuesto es sutil pero se instala entre nosotros. En cada paso de nuestra vida siempre hay espacio para practicar lo que nos enseña el mundo del yoga como levantarse temprano, descansar bien, darle importancia a las relaciones interpersonales y menos a las cosas materiales, y aprendemos parte de estos hábitos y principios durante la infancia", explica.

—¿De qué manera puede integrarse una práctica de yoga en la escuela?

—Yoga es educación. Si pensamos o leemos su filosofía, a lo largo del tiempo nos enseña a tomar decisiones correctas para nuestra vida, y ese es el objetivo de la educación. En el partido de San Isidro, por ejemplo, la intendencia inició este programa de meditación para los niños en las escuelas públicas, y todos los días hacen unos minutos o media hora de meditación al comienzo de la jornada, para lograr concentración, también entre una clase y otra. Las técnicas de respiración profunda permiten inhalar oxígeno, que es bueno para el cerebro y el cuerpo. Yoga tiene dos facetas que pueden incorporarse en nuestra educación moderna. Una que es práctica y otra que enseña su filosofía y que propone una vida más sencilla y humilde. Muchas personas piensan que yoga es un juego de ejercicios y nada más. Esta disciplina lleva muchos años de conocimiento y de capacitación, y es importante llevar adelante estos programas con el apoyo del estado que permita la formación en universidades e institutos.

—¿Cuáles son los beneficios para alumnos y docentes?

—Es importante que el docente hoy pueda establecer un vínculo con su alumno, no se trata simplemente de aprobarlo o realizar correctamente la tarea de educar, con yoga se puede establecer una conexión emocional, además de los beneficios de tener un cuerpo sano, una mente más relajada y en un estado de equilibrio. A veces la educación fomenta la competitividad, pero a través del yoga se puede contrarrestar esta situación, inculcar la cooperación y una mejor relación entre pares. El desafío de nuestra sociedad es despertar las emociones y energías positivas, usamos mucho la mente y la racionalidad pero no las emociones, y en esto el docente juega un rol importante. Las escuelas toman una parte muy importante de la vida de los chicos hoy en día, acompañado por la familia que es la otra institución de enseñanza. Antes se establecía una relación de confianza entre el maestro o gurú y el alumno o chela, que perduraba en el tiempo, y se basaba principalmente en las individualidades. Esto no sucede hoy porque son muchos los docentes en la escuela, y también los alumnos, y la relación entre ambos es bastante corta. De todos modos en el sistema moderno también se puede integrar muy bien yoga.

—¿A qué edad aconseja comenzar con las primeras posturas y destrezas?

—Sería interesante comenzar desde la infancia tanto en la parte filosófica y de valores como en la práctica, a través de un cuerpo sano que debe acompañar el crecimiento. Esto no involucra solo el ejercicio, sino la alimentación y el descanso. Los chicos deben elegir y aprender a discernir qué es bueno o no para su cuerpo. El yoga nos acerca más a la naturaleza, a una vida sencilla y sana.

—¿Qué tan atractivos pueden resultar hoy estos ejercicios dentro del aula o en una clase de educación física?

—La responsabilidad depende ciento por ciento del docente, es como en ciencias, matemática o cualquier otra materia, para despertar interés es importante que el maestro sea dinámico y se encuentre capacitado. Uno puede ser un buen practicante de yoga pero debe tener también las capacidades para enseñar.

—¿Puede esta disciplina convertirse en una herramienta para contrarrestar conductas violentas en la escuela?

—La no violencia está vinculada con el yoga y el hinduismo, no sólo con los humanos sino con las plantas y los animales. Cuando se plantea el tema de yoga es para despertar el alma de manera de no tener violencia hacia sí mismo, tampoco frustración, enojo o emociones negativas. Cuando nos referimos a la violencia no sólo se trata de la física. Existen en la escuela maneras muy sutiles de violencia, la competencia por ejemplo genera ese sentimiento negativo cuando un alumno siente que su compañero es mejor. Esta disciplina propone ejercicios de respiración, relajación y meditación para llegar un estado de armonía. Si yo me acepto como soy, inicio este camino que luego se traslada en los otros. Hay que empezar por la mente, entrenarla de tal manera para que los chicos no vuelvan a ser violentos. ¿De qué sirve tanta prosperidad material si no podemos aprender el valor de la no violencia? Por eso es tan importante comenzar en la infancia con estos valores.

Día Mundial nombrado por la ONU. El yoga, disciplina originaria de la India cuya palabra proviene del antiguo idioma sánscrito y significa "unión" del cuerpo, la mente y el espíritu, logró con el apoyo de 177 países que en 2014 Naciones Unidas proclamara el 21 de junio como el Día Internacional de Yoga. "Es un gesto muy valioso que cuida esta antigua tradición de más de tres mil años pero que en los últimos siglos el mundo entero practica y desarrolla, y la convierte en patrimonio de la humanidad", remarca Swada Rizvi.

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