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Sábado 20 de Febrero de 2016

Inclusión, calidad y más oportunidades

En agosto del año pasado, el Programa de Orquestas y Coros Infantiles y Juveniles para el Bicentenario (depende del Ministerio de Educación y Deportes de la Nación) contaba con 142 Orquestas y 151 coros en todo el país, reuniendo a unos 10 mil chicos y jóvenes. "Año a año el número de formaciones se incrementa. Casi sin excepción, éstas se localizan en escuelas secundarias de gestión estatal, elegidas por su ubicación en «zonas vulnerables del país»", dice el informe "La enseñanza y el aprendizaje como eje de la propuesta socioeducativa" (Serie La Educación en Debate de los documentos de la Dirección Nacional de Información y Evaluación de la Calidad Educativa (Diniece) Nº 20, que puede leerse en internet).

En agosto del año pasado, el Programa de Orquestas y Coros Infantiles y Juveniles para el Bicentenario (depende del Ministerio de Educación y Deportes de la Nación) contaba con 142 Orquestas y 151 coros en todo el país, reuniendo a unos 10 mil chicos y jóvenes. "Año a año el número de formaciones se incrementa. Casi sin excepción, éstas se localizan en escuelas secundarias de gestión estatal, elegidas por su ubicación en «zonas vulnerables del país»", dice el informe "La enseñanza y el aprendizaje como eje de la propuesta socioeducativa" (Serie La Educación en Debate de los documentos de la Dirección Nacional de Información y Evaluación de la Calidad Educativa (Diniece) Nº 20, que puede leerse en internet).

El trabajo recuerda que entre los objetivos de este programa de coros y orquestas figura el de "mejorar el acceso a bienes y servicios culturales, tender puentes hacia la reinserción de los jóvenes en la escuela, colaborar con la retención escolar y estimular el contacto y el disfrute de la música" implementando un "modelo colectivo de enseñanza musical". También se explaya en el impacto y apropiación que la iniciativa ha tenido en el sistema educativo, destacando que "se trata de un programa altamente valorado tanto por los jóvenes participantes y sus referentes adultos como por los profesionales a cargo de las actividades".

Las conclusiones ponen de relieve la inclusión, la calidad y la igualdad de oportunidades que genera este programa, además de mejorar la capacidad de aprender otras disciplinas: "Suele señalarse que las orquestas y los coros realizan un aporte no menor: los adolescentes «pasan más tiempo en la escuela» y, por lo tanto, según se argumenta, disminuye el riesgo a los peligros que entraña la calle y las «juntas traviesas», al tiempo que les aporta una actividad relevante en términos de un «proyecto» de trabajo y de vida".

La creación de orquestas infanto juveniles registra antecedentes cercanos en 1998, como las que se crearon en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, también en las provincias de La Pampa, Chubut, Neuquén, San Juan, Santa Cruz y Santa Fe. En este último caso, es emblemática la Escuela Orquesta de Ludueña, nacida como proyecto Vibrato en 2003, y que dio pie a la creación de nuevas propuestas en territorio santafesino. El informe también destaca que a nivel regional el modelo y antecedente más claro y conocido es el de Venezuela: "La propuesta venezolana, iniciada en los años "70, aún hoy, habiéndose expandido a otros treinta países, tiene una presencia y una relevancia sin parangón. En ese país es un programa social y cultural del Ministerio del Poder Popular, con estatuto de «política de Estado»".

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