Policiales
Sábado 03 de Septiembre de 2016

Imputan a presos por una saga de estafas telefónicas

Son seis reclusos alojados en el penal de Cruz del Eje a los que les endilgan seis hechos consumados en Rafaela y 1.168 intentos.

Seis presos de entre 26 y 35 años alojados en el penal cordobés de Cruz del Eje sumaron una nueva prisión preventiva sin plazo en el marco de la investigación que encabeza el fiscal Diego Vigo, de la ciudad de Rafaela, por estafas realizadas a través de mensajes de texto enviados desde la prisión. Así lo resolvió el juez de la Investigación Penal Preparatoria (IPP) Alejandro Mognaschi, quien interviene en el hecho que trascendió el pasado 25 de agosto y del que diera cuenta La Capital. El fiscal los imputó como organizadores y miembros de una asociación ilícita que cometió seis estafas y otras 1.168 que quedaron en grado de tentativa. Durante la audiencia, en la que estuvieron presentes los reclusos, el fiscal imputó además a otras 12 personas (11 mujeres y un hombre) de entre 18 y 53 años que fueron detenidas en Córdoba por sus vínculos con los presos.

   La audiencia se hizo en los Tribunales de Rafaela en dos tramos. En el primero de ellos fueron acusados Mauro B., Pablo G. y Sergio T.; y en el segundo tramo se imputó a Esteban C., Emanuel P. y Alejandro O., todos de la capital mediterránea y defendidos por los abogados del Servicio Público Mónica Ronchi y Carlos María Flores. En todos los casos, los imputados negaron los hechos y se abstuvieron de declarar.

Vecino engañado. Las estafas virtuales tomaron estado público a partir de la denuncia de un vecino rafaelino y eso dio inicio a una investigación en la Unidad Fiscal de esa ciudad el 18 de febrero último. Las seis víctimas de la localidad del centro provincial que cayeron en la trampa, contaron que se les proponía el acceso a grandes premios previo depósito en cuentas ficticias del Banco Nación o giros de dinero a través de empresas privadas. Así, en el primer caso comprobado, la víctima giró $ 155.690 en 18 transferencias; en el segundo caso se efectuaron pagos por 4 mil pesos; en el tercer caso fue un giro por $ 68.959; en la cuarta $ 5.082; en la quinta $ 6.906; y en la sexta maniobra comprobada se transfirieron $ 30.154, lo que totalizó un monto de $ 270.101. Esos pagos, según los mensajes enviados por los presos, cubrían "gastos administrativos" y "generales".

Allanamientos. Además de los seis presos la investigación implicó 15 allanamiento en los que fueron detenidas doce personas. De esos arrestados cada uno tenía asignado un rol, pero principalmente eran quienes cobraban el dinero girado y lo invertían comprando bienes.

  Según la pesquisa los presos enviaban mensajes de texto por celular, "aleatorios y masivos", a personas de distintos puntos del país. Al respecto, la Fiscalía mencionó que en cinco días hábiles emitieron 1.200 mensajes con el fin de captar a sus víctimas. Luego los llamaban y les informaban que ingresaran a páginas de internet apócrifas para certificar que premio habían logrado.

   En los allanamientos realizados en la capital cordobesa y en la cárcel de Cruz del Eje, de los que participaron unos 50 efectivos de la PDI de Santa Fe junto a otros 100 policías de Córdoba, se secuestró una importante suma de dinero y bienes comprado con el "provecho económico del delito", destacó el fiscal Vigo, como tres motos, dos autos y electrodoméstico.

   Consultado por la investigación, el fiscal sostuvo que "en estos seis meses se logró recolectar evidencias que son contundentes para desbaratar la organización criminal", y resaltó que se llevó a los presos tras hacer "intervenciones telefónicas e informes a la empresa Wester Union y distintas compañías telefónicas".

   Como dato llamativo, la Fiscalía recordó que en enero de 2014 otros tres internos de la Unidad Penitenciaria de Cruz del Eje fueron involucrados en una asociación ilícita que extorsionaba a través de llamados telefónicos, pero en esa ocasión el ardid consistía en hacerle creer a una persona que habían secuestrado a un familiar. Allí comenzaba la extorsión para cobrar un botín que podía ser dinero, tarjetas telefónicas, electrodomésticos u otros objetos de valor.


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