Policiales
Jueves 15 de Septiembre de 2016

Imputan al concubino de una embarazada muerta de un balazo

Tiene 34 años y al entregar el arma de fuego empleada dijo que su pareja se había suicidado. Una hija de la víctima fue testigo.

Un hombre de 34 años fue imputado por el homicidio de Estefanía Armanino, una joven de 24 años madre de tres hijos y embarazada que murió de un balazo el lunes a la noche. El acusado, Walter G., era concubino de la víctima y había entregado a la policía el revólver calibre 38 empleado en el crimen diciendo que su pareja se había quitado la vida. Sin embargo, el fiscal Luis Schiappa Pietra ordenó su detención y ayer le atribuyó el asesinato, basado en testimonios de vecinos y familiares de la joven; especialmente en los dichos de una hija que habría visto la escena y deberá declarar ante una cámara Gesell.

El fiscal argumentó en la audiencia imputativa ante el juez José Luis Juárez que la víctima "presentaba una bala en la axila izquierda, sin orificio de salida y que según las primeras observaciones del médico forense era imposible que pudiera tratarse de un suicidio".

Imposible. Para sostener su hipótesis el fiscal dijo que vio "anomalías" en la escena del crimen y que consultó con distintos profesionales. Así, presentó un informe médico que destaca que en la zona del balazo no hubo deflagración ni quemadura de la piel, que el disparo fue hecho desde una distancia mayor a un metro y que además la víctima no era zurda y la forma en que podía ubicarse para lograr ese disparo mortal, en caso de que fuera un suicidio, era "casi imposible".

Por otro lado el fiscal expresó en la sala que al llegar a la escena del crimen una vecina le dijo que "hablara con uno de los chicos". Así tomó contacto con una niña que le aseguró que "el arma no se disparó sola" sino que "Walter hizo dos veces clic y le disparó" a su mamá. Schiappa Pietra pidió prisión preventiva para el imputado, quien tiene antecedentes por robo y una condena cumplida.

Sin pruebas. Por su parte, el defensor público Juan Pablo Nardín se opuso a la cautelar al sostener que no estaba probado el homicidio. Además dijo que la declaración de la niña debería ser tomada en otras circunstancias.

Luego de oír los argumentos de las partes, el juez descartó la hipótesis del suicidio y admitió el pedido de prisión preventiva por sesenta días, tras los cuales se realizará otra audiencia. También ordenó que se implemente con los resguardos pertinentes la declaración de la niña por medio de una cámara Gesell.

Trágico y dudoso. El hecho se conoció el lunes alrededor de las 20, cuando el llamado de un vecino al 911 alertó sobre un trágico hecho en Roullión 407 bis. Efectivos de la seccional 12ª llegaron hasta el lugar y cuando golpearon la puerta para verificar qué había pasado, salió Walter G. y dijo que su mujer se había quitado la vida en una habitación y entregó el revólver calibre 38 que supuestamente había empleado.

Los médicos forenses certificaron que tenía un balazo que le ingresó por la axila izquierda, le atravesó el pecho y quedó alojado a la misma altura en la zona derecha. "Me comisionaron por un aparente suicidio, pero cuando llegué encontré algunas características de la escena que merecen un especial tratamiento", dijo el fiscal la mañana siguiente, cuando la versión del suicidio estaba casi descartada.

Estefanía habría llegado a vivir a esa casa hace poco tiempo con sus hijos pequeños de 3, 5 y 6 años fruto de una relación anterior. Por su parte, Walter G. también tiene un hijo de 8 años y, según se supo ayer, purgó una condena a cuatro años de prisión por robos calificados. Además, el arma calibre 38 tenía la numeración limada.

Al mismo tiempo que se define la causa judicial, también preocupa a las autoridades del Ministerio Público de la Acusación (MPA) la situación de desamparo en la que podrían llegar a quedar los cuatros niños que viven en la casa donde ocurrió la tragedia, por lo cual se dio intervención a la secretaria provincial de Niñez, Adolescencia y Familia.

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