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Domingo 20 de Diciembre de 2015

Imágenes para destejer la trama de los narcos

Rubén Plataneo filma El triple crimen de Villa Moreno.

Dejar constancia, mostrar cómo se tejen las tramas del narcotráfico y la violencia en la ciudad, entender los encubrimientos y las complicidades institucionales que sostienen las muertes de cientos de jóvenes rosarinos son algunos de los ejes que estructuran El triple crimen, el documental que dirige Rubén Plataneo y que busca dar cuenta de aquella trágica madrugada del 1º de enero de 2012 en que asesinaron a Mono, Jere y Patom en una canchita de Villa Moreno.
  Plataneo busca entre los familiares, vuelve al terreno para encontrar la escritura nefasta de las complicidades institucionales, dialoga con los militantes, los amigos, busca otro tipo de complicidades para narrar lo que pasó pero también lo que implica el triple crimen.

  —¿Por qué surge la idea de rodar El triple crimen?
  —En la madrugada del 1º de enero del 2012 fueron ametrallados Mono Suárez, Jere Trasante y Patom Rodríguez, tres jóvenes del barrio Villa Moreno, mientras esperaban en la canchita del Club Infantil Oroño a sus novias y hermanas para ir a festejar Año Nuevo al centro, sin tiros. Allí, donde siempre se reunían, quedaron atrapados fatalmente en una enloquecida disputa entre bandas narco. Este es uno de los cientos de casos que se repiten cotidianamente en los barrios más pobres de Rosario, distorsionados y olvidados en expedientes judiciales. El triple homicidio de Villa Moreno, como tantos otros asesinatos, inicialmente fue caratulado por la policía y los medios como un “ajuste de cuentas”. De allí una primera cuestión que motorizó este trabajo: ¿qué construcción monstruosa ajusta cuentas violentamente contra tantos jóvenes?

  —Supongo que considerás que el triple homicidio, los encubrimientos, lo que significaron y significan, lo tornan un hecho clave de estos tiempos, ¿es así?
  —Claro, el caso conocido como “El triple crimen de Villa Moreno” marcó un antes y un después tanto en el barrio como en la ciudad. También por eso lo tomamos como una parte del todo trágico y delirante que nos obligan a vivir. Producto de la movilización, que sostuvieron los familiares y compañeros de Mono, Jere y Patom durante tres años, se llegó a lo que devino en el primer juicio oral y público de la provincia. Entender los encubrimientos y las complicidades institucionales como parte inherente del sistema de multiplicación del dinero y de las muertes jóvenes puede ayudar a dimensionar la complejidad de fenómenos contemporáneos y globales como el narcotráfico.

  —Durante el rodaje, ¿algo te sorprendió en particular que no tuvieras previsto?
  —Trabajamos con un equipo modesto junto a actores sociales y elementos de lo real en tiempo presente, por lo tanto hay movimientos constantes que determinan giros narrativos o trazos expresivos. En este caso, se han presentado a menudo acciones o relatos asombrosos; lo que nos permitió encontrar también vetas de humor. Es que esta película cuenta afortunadamente con otro tipo de complicidades: amistosas, desinteresadas, creativas.

  —¿Es un documental clásico? ¿Cuál es la propuesta?
  —Es un documental con elementos ensayísticos y de género, por el caso policial. Se cuenta una historia potente y se busca abrir interrogantes y preocupaciones desde el dispositivo cinematográfico. El relato se compone junto a los familiares, quienes con el desarrollo devienen protagonistas. Desde el reclamo de justicia, atraviesa el juicio y las posteriores derivaciones. Recurre hacia el lugar del crimen, en el que pareció haberse creado esa noche un cruce trágico, una especie de vórtice que engulló vidas y las hizo volver a la superficie como parte representativa de un caso emblemático. Ese predio es el convocante espacial de la película.

  —¿Cómo se estructura?
  —La película quizás se organice en cuadros de situaciones o capítulos. Seguimos ejes narrativos relacionados con el crimen, el proceso judicial y la vida de los familiares. Con un entrecruzamiento de locaciones y testimonios diversos. Desde familiares y compañeros de las víctimas a otras voces externas al barrio, periodistas, ministros, abogados querellantes y defensores, entre otros. La idea es que una voz over intervenga transversalmente para expresar inquietudes históricas, políticas, irónicas sobre la economía que domina el mundo, las libertades civiles o los sórdidos mecanismos de control social.

  —¿Cómo impacta el subsidio de Espacio Santafesino?
  —Es un premío estímulo muy importante. Esperamos poder cubrir toda la producción, también fuimos seleccionados al Doc Montevideo y al Work In Progress del Festival de Mar del Plata.
  —¿Quiénes integran el equipo?
  —Virginia Giacosa, Tomás Viú, Julián Alfano, y la colaboración destacada de Lionel Rius, Guillermo González, Claudio Logiúdice, David Gustaffson, Julia Orso y Charlie Egg. Es otro filme de Calandaproducciones.net.

  —¿Hay fecha probable de estreno?
  —Esperamos alumbrar la pantalla para la primavera del 2016.

Bio

Rubén Plataneo (Santa Fe, 1958) se formó en la escuela taller del Cine Club Santa Fe, período en el que filmó cortos y mediometrajes. En 1997 retoma su actividad cinematográfica con cursos y sobre estética y lenguaje cinematográficos, guión, fotografía con especialistas como Fernando Birri, Juan Carlos Arch y Emilio Toibero, entre otros. Integró el staff de la revista rosarina de cine El Eclipse. Además de  cortos y mediometrajes, suma videoclips. Dirigió  los documentales televisivos Muertes indebidas, Dante en la casa grande; Tanke PAPI, Isla de Fuegos y el documental El Gran Río. Ha expuesto en diversas muestras de fotografía y dictado talleres de cine y video. Es miembro fundador de la productora Calanda Producciones ( www.calandaproducciones.net). Coordina la Muestra de Cine Independiente Bafici en Rosario. Ha recibido premios en el país y el exterior por sus producciones.
 

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