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Sábado 07 de Mayo de 2011

Imágenes y fotografías en la vida escolar

      Las cámaras digitales están más presentes en las aulas de lo que se cree. La pedagoga Inés Dussel dice que el desafío es enseñar otros usos a los chicos.

 

 

 

Sacar fotos en la escuela —con cámaras digitales o celulares— es una práctica entre los chicos más habitual de lo que se estima. Lo hacen respondiendo más al porque sí que a una razón concreta. Esta es una de las primeras apreciaciones que se desprende de una investigación sobre el lenguaje audiovisual y los nuevos medios en las aulas, encarada por Flacso. "El desafío es cómo enseñamos desde la escuela otros usos, que no sólo tengan que ver con el entretenimiento y avancen sobre los sentidos", dice la pedagoga y coordinadora de este estudio, Inés Dussel.

La investigación se realizó a fines del año pasado en escuelas secundarias de Mar del Plata, Tucumán, Mendoza y Ciudad de Buenos Aires, con alumnos que pertenecen a distintos sectores sociales y tienen entre 15 y 18 años. "Más allá de que generalizar sea un problema, por la diversidad de escuelas en las que trabajamos creemos son casos que pueden servir para reflexionar sobre el conjunto", considera Dussel al ser consultada si esos resultados tenían proyección sobre la realidad santafesina.

El estudio se encaró desde el área Educación de Flacso y se preocupó por conocer "cómo las prácticas de consumo y producción que proponen los nuevos medios entran a la escuela y de qué modos".

Dussel apunta que de las primeras conclusiones que permite arrojar el estudio surge que "los nuevos medios en la escuela tienen un uso más cotidiano de lo esperado". También "que muchos profesores quieren cada vez más incorporarlos a sus materias".

En síntesis, la investigación permite leer que "en la escuela existe mucha práctica con la imagen, de consumo y producción, aunque no tiene un uso escolar". También que "existe más uso docente del que se cree de antemano: alrededor de un 80 % de docentes dijo usar imágenes y un 80 % de alumnos dijo que sus profesores usan imágenes en sus clases. En otras palabras: se utilizan imágenes para enseñar". Y "el tipo de imagen al que se recurre habla del uso legítimo (fotos, pinturas, cine), más tradicional. En tanto que hay muy poco uso de la imagen amateur".

"Encontramos una brecha entre lo que pasa dentro y fuera de la escuela con estos medios, aunque sacar fotos, filmar videos, usar los celulares para estas prácticas sea algo muy frecuente en las aulas", dice Dussel.

—La discusión entre lo que pasa por fuera y dentro abarca otras prácticas y conocimientos. ¿En el caso de las nuevas tecnologías, cómo se podría acortar esa brecha?

—Hay una brecha que defiendo o que pienso que hay que sostener y es que la escuela es otra cosa. La escuela tiene que ocuparse de contenidos menos coyunturales, despejarse de lo cotidiano para volver a lo cotidiano con otras herramientas. Entonces la escuela tiene que tratar de producir otro régimen, otra forma de significación y de razonamiento. Hay acuerdos sobre al verdad, sobre los procedimientos, sobre las leyes, que no empiezan y terminan con cada uno de nosotros.

—¿Es decir que esa brecha plantea otra forma de trabajar en la escuela con lo medios?

—Así es. Los nuevos medios digitales plantean otros desafíos sobre cómo enseñamos a trabajar de otra manera, cómo enseñamos otros usos que no sólo tengan que ver con el entretenimiento, sino cómo trabajamos sobre los sentidos, por ejemplo. Una escuela privada de Rosario me acercó un trabajo (ver aparte) muy interesante con la fotografía, porque muestra que se les puede enseñar a los chicos otros usos y se puede trabajar también sobre los sentidos. Hay una práctica con la fotografía de sacarnos fotos todos los días, que no está ni bien ni mal, pero puede haber otro uso más artístico, con otra estética, de registro de memoria, al que los chicos no acceden, y se quedan con una utilización más banal que responde a la idea "ahí estuve y ahí saqué 400 fotos y no importa con qué me quedo". Esto es algo que vimos en la investigación, que producen imágenes siempre en situaciones muy cotidianas, con poca idea de memorización. Es una memoria muy descartable, muy provisoria en cierto punto. En algunos casos hay una búsqueda de documentación y estética, pero la mayoría de los jóvenes tiene esta relación de registrar un momento, que no es la que teníamos nosotros.

— ¿Y qué pasa con la llegada de las netbooks?

—Al momento del estudio las netbooks recién estaban llegando a las escuelas. No estaban en las aulas pero sí en el horizonte, se sabían que iban a llegar y que esto implicaba un cambio. Entre los profesores hay actitudes muy distintas: los que están muy entusiasmados y que creen que van a aportar mucho para captar la atención de los chicos, de motivarlos, de ayudar al conocimiento; y otros que ven el problema del control, sobre qué pasará con la disciplina en la clase, porque no saben usarlas. Vimos estas dos actitudes. Creo que es aquí donde hay que apuntalar mucho en la formación de los docentes, para que se sientan más seguros al utilizarlas. Insistiría en incentivar esas prácticas más interesantes. Para la escuela implica ponerse a tono con estas transformaciones. No es sencillo, sobre todo si se piensa que ya son muchos los desafíos actuales que tiene la escuela secundaria (la adolescencia, la inclusión, con el lugar del conocimiento académico, entre otros). Pero me parece que son de los retos que valen la pena.

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