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Jueves 19 de Marzo de 2009

¡Fuerte ese aplauso!

El Estado cumple un rol central e indelegable en las sociedades modernas, y puede funcionar de manera eficiente, qué duda cabe. Sólo basta observar cómo se desempeña en los países de la Unión Europea para confirmarlo. Pero incluso acá, en Argentina, país subdesarrollado y de violentos contrastes, también uno se puede encontrar con oasis de eficiencia entre los mil rostros de un Estado que en las últimas décadas ha sido en muchos casos crónicamente inoperante. Uno de esos oasis aparece, por ejemplo, en el Estado municipal de Rosario cuando uno tiene que hacer la renovación del carné de conductor...

El Estado cumple un rol central e indelegable en las sociedades modernas, y puede funcionar de manera eficiente, qué duda cabe. Sólo basta observar cómo se desempeña en los países de la Unión Europea para confirmarlo. Pero incluso acá, en Argentina, país subdesarrollado y de violentos contrastes, también uno se puede encontrar con oasis de eficiencia entre los mil rostros de un Estado que en las últimas décadas ha sido en muchos casos crónicamente inoperante. Uno de esos oasis aparece, por ejemplo, en el Estado municipal de Rosario cuando uno tiene que hacer la renovación del carné de conductor.

Relato mi experiencia a cuenta de esto: el martes 9 de marzo solicité desde mi casa y por Internet el turno para renovar el carné que se me vencía el 18 de marzo, y en menos de un minuto obtuve la cita: jueves 11 de marzo, a las 13, en el Centro Municipal de Distrito Centro. Puntualmente ese día, a esa hora, me hice presente en el lugar con la documentación requerida, y a los pocos minutos me llamaron desde una oficina. Me tomaron un examen psicofísico (visión, auditivo y psicométrico). De allí me mandaron a la caja del Banco Municipal a pagar el costo del trámite (84 pesos, un poco salado, ¿no?).

Luego con todos los papeles fui a una oficina donde me sacaron una foto (por cierto, me mataron), y me hicieron esperar unos cinco minutos para entregarme el nuevo carné. En resumen: ingresé a las 13 al Distrito Centro y a las 13.35 ya estaba afuera con mi nuevo carné en la mano. ¡Eso es eficiencia! El personal bien, correcto, ágil, atento, la antítesis de Flora, ese pesonaje de Antonio Gasalla que parodiaba a esos empleados públicos que nunca trabajan y atienden con desprecio a la gente (“Atrás, se van para atrás, porque no los voy a atender”, gritaba Flora a las personas que esperaban en una interminable cola.).

La contracara de este trámite es el que se realiza en el Registro Civil para obterner el DNI. Hay muchísima gente en toda la provincia de Santa Fe que ya hace más de un año que está esperando que le den el documento, con todos los perjuicios que eso acarrea. E incluso hay casos que vienen mal confeccionados (no ponen el número de DNI correcto, ¡increíble!)), y así el trámite vuelve a empezar y se prolonga aún más la eterna espera.

Mejorar la acción del Estado en contenido, forma y tiempo es una obligación de la política. Y “sí, se puede” -como dice Obama (“Yes, we can”)-, siempre que haya voluntad de realizar los cambios. Ejemplos para imitar, hay a la vista.

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