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Jueves 12 de Mayo de 2011

¡El Pájaro Gómez festejó los 50!

Unos 70 amigos y familiares le festejaron anoche los 50 años a Mario “Pájaro” Gómez, líder de Vilma Palma. La fiesta fue en La Coneja, el restobar del balneario La Florida (el concesionario no es otro que el bajista de los Vilma), y tuvo lo que tenía que tener: alta emotividad, destacados platos y por supuesto, música.

Unos 70 amigos y familiares le festejaron anoche los 50 años a Mario “Pájaro” Gómez, líder de Vilma Palma. La fiesta fue en La Coneja, el restobar del balneario La Florida (el concesionario no es otro que el bajista de los Vilma), y tuvo lo que tenía que tener: alta emotividad, destacados platos y por supuesto, música. Con el escenario preparado desde media tarde, los Vilma terminaron tocando cuatro temas, entre ellos “Auto rojo” y “La Pachanga”. Al Pájaro se lo vio en buena forma, con ganas de festejar y muy alegre; con la sensación de que los 50 no le pesan en medio de una agenda cargadísima con todos los fines de semana comprometidos de aquí hasta fin de año. En el momento de las dedicatorias, hablaron la hermana y el hermano del Pájaro y otro gran amigo de la vida y de la noche: Gonzalo Mansilla de Souza. Cuando lo aclamaron para que improvise, y mientras Gonzalo se incorporaba, el Pájaro le pidió: “Pero no hablés de política”, sabiendo que trabaja en la campaña del Midachi Miguel Del Sel.

Mucha fortuna y poco desprendida

La secretaria de Planeamiento de la Municipalidad, Mirta Levin, parece condenada al éxito. El martes por la noche el socialismo organizó una cena con empresarios locales en Metropolitano para recaudar fondos para la campaña electoral. Las tarjetas tenían un precio base de dos mil pesos, pero ofrecían un premio tentador: un Renault Clio 0 km. Y, obviamente, más allá de escuchar con atención los discursos de Lifschitz, Fein y Bonfatti, muchos de los casi 2 mil asistentes esperaban expectantes el momento del sorteo. Primera desilusión: el número favorecido fue el de Mirta Levin, quien subió eufórica a recibirlo al escenario. Pero ahí no termina todo: feliz con su suerte, la funcionaria contó sin sonrojarse que era el segundo auto que se ganaba en una cena partidaria. Hubo un estruendoso pedido para que lo donara -hasta los propios candidatos se sumaron-, pero no lograron conmoverla. Segunda desilusión de la noche. Cuando se marchaban, muchos deslizaron en los oídos de los organizadores que la próxima vez que los inviten les confirmen previamente si Levin estará en la lista de asistentes.

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