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Miércoles 02 de Julio de 2008

¡Aguante Copani y la Huella Entrerriana!

No me gusta cómo canta Ignacio Copani, tiene fea voz y desafina. Jamás me compraría un CD con sus canciones y menos iría a un recital suyo. Pero mi gusto musical lo dejo por ahora a un lado porque estoy indignado con el clima de intolerancia que hay en algunos sectores de la sociedad cuando alguien opina diferente. Ahora la víctima es un artista. ¿Si a Ignacio Copani le gusta la manera de gobernador del kirchnerismo, cuál es el problema? ¿Por qué en algunos brota una especie de espíritu inquisidor para quienes no piensan como ellos?...

No me gusta cómo canta Ignacio Copani, tiene fea voz y desafina. Jamás me compraría un CD con sus canciones y menos iría a un recital suyo. Pero mi gusto musical lo dejo por ahora a un lado porque estoy indignado con el clima de intolerancia que hay en algunos sectores de la sociedad cuando alguien opina diferente. Ahora la víctima es un artista. ¿Si a Ignacio Copani le gusta la manera de gobernador del kirchnerismo, cuál es el problema? ¿Por qué en algunos brota una especie de espíritu inquisidor para quienes no piensan como ellos?

Desde que compuso la canción “Cacerola de teflón” (una crítica a los cacerolazos en contra de la retenciones a la exportaciones agropecuarias) Copani y su familia vienen recibiendo amenazas, agravios, calumnias e insultos a través de llamados telefónicos y correos electrónicos. Ahora, se sumó el amedramiento que sufrió el dueño del bar rosarino Olimpo (Corrientes y Mendoza) donde el cantautor brindará un show este sábado 5 de julio. Dos personas que se identificaron como "gente del campo" le sugirieron de mala forma que cancelara el espectáculo porque de lo contrario su local iba a ser objeto de un “escrache”.

Y la misma indignación tendría si las amenazas las sufrieran los integrantes de la banda de folclore del litoral La Huella Entrerriana, oriunda de Paraná, que compuso una chacarera inspirada en el carismático líder rural Alfredo De Angeli.

Vivimos en democracia, y la libertad de expresión (de todos, de absolutamente todos) debe estar resguardada, garantizada y defendida sin especulaciones, más allá de lo que cada uno de nosotros piense sobre el conflicto del campo, en este caso. La calidad de una democracia está en el respeto a las diferencias. Por eso, que algunos autoritarios de la sociedad intenten coartar la libertad de expresión de un artista es repugnante, es retroceder a los tiempos oscuros de la Argentina.

Copani ya advirtió que no modificará "ni una coma a las estrofas" de su “Cacerola de teflón”. Y lo bien que hace, aunque sus canciones y estética artística no sean de mi agrado.

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