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Viernes 16 de Octubre de 2015

Humildad, convicción y fidelidad

Juegan, arriesgan, gustan y ganan. Estos Pumas que todavía no encontraron su techo volvieron a escribir otra página de gloria.

Juegan, arriesgan, gustan y ganan. Estos Pumas que todavía no encontraron su techo volvieron a escribir otra página de gloria. Y lo hicieron con la humildad de saber que están transitando el camino correcto; con convicción en busca del objetivo, con fidelidad a sus ideas y con absoluta confianza en lo que pueden dar. Es un equipo joven, y muchos de sus integrantes como Matera, Isa, Cordero, Montoya o Lavanini, por ejemplo, apenas pasan los veinte años, lo que habla a las claras del enorme futuro que tiene el seleccionado por delante. Tan convencidos están de lo que hacen y de lo que quieren que nada los saca de foco. Y esa tozudez la demostraron ayer en la cancha, cuando con el partido ya definido (y holgadamente) cuidaron el ingoal como si fuera la pelota del campeonato y los irlandeses no los pudieron quebrar. Estos Pumas juegan y se sienten muy cómodos jugando. Ayer Los Pumas le ganaron al mejor equipo de Europa, el bicampeón del Seis Naciones, y lo hicieron con autoridad. Por momentos sufrieron (si no, no serían argentinos) pero supieron agrandarse en la adversidad y sacaron el partido adelante sin traicionar el libreto. El de ayer no fue un partido más, fue el que abrió la puerta para el siguiente paso. Ayer Los Pumas se aseguraron jugar los siete encuentros del Mundial pero sobre todo quedó demostrado lo que Daniel Hourcade y su staff vienen diciendo desde que asumieron: “El resultado tiene que ser una consecuencia del juego”. Ante la evidencia habrá que darle la derecha al tucumano. El sueño continúa.

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