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Sábado 14 de Noviembre de 2015

Huellas en el mar

“Clics Modernos”, de Charly García, para mí es una de las grandes obras del rock argentino.

Soy consumidor compulsivo de música desde los 13 ó 14 años. Entre mis tesoros hay un long play que cada vez que lo hago girar no deja de sorprenderme. “Clics Modernos”, de Charly García, para mí es una de las grandes obras del rock argentino. Suena soberbio, actual, con sutilezas en lo musical y en las palabras. Conservo en muy buen estado la versión original que compré en el verano 83-84, recién salida a la calle. Lo único que perdí fue un sticker o calco negro, un cuadrado de 10 por 10 centímetros más o menos, con un corazón rojo en el centro y el nombre del disco, creo, en letras en amarillo.

El sobre interno tiene, de un lado, las letras y la ficha técnica. Del otro, una serie de fotos de Charly desnudo en una bañadera, blanco como la harina, luciendo una nariz tipo Pinocho fantasmagórico. En aquella época, García era el dueño de la pelota; tenía crédito y espalda para hacer lo que quisiera. Y lo hizo. Con “Clics” fue el único rockero consagrado de esos años que “desacartonó” al rock nacional. Eso le hizo recibir furibundas críticas de los fans de Sui Generis, la Máquina de Hacer Pájaros y Serú Girán. Es un disco que contiene temas que gozaron de una importante difusión en radios y boliches como “Los dinosaurios” y “No me dejan salir”.

Pero también incluye perlas como “No soy un extraño”, “Nuevos trapos”, “Plateado sobre plateado” y “Transas”, con letras y arreglos instrumentales que son una cátedra de un artista en estado de gracia. Para la ocasión, García se rodeó de músicos estadounidenses, pero dejó su lado a su gran amigo Pedro Aznar, quien con su bajo monolítico contribuyó a imprimirle al disco un sonido que a mí, a más de más de 30 años, me sigue cautivando. Escuchar ese vinilo, a buen volumen, es algo que recomendaría sin dudar.

 

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