Iglesia
Sábado 15 de Octubre de 2016

Hubo condena penal, pero la Cámara la anuló

Edgardo Gabriel Storni fue investigado por el Vaticano a comienzo de los 90. En 1994 Roma encargó creó una comisión a cuyo frente estuvo monseñor José María Arancibia.

Edgardo Gabriel Storni fue investigado por el Vaticano a comienzo de los 90. En 1994 Roma encargó creó una comisión a cuyo frente estuvo monseñor José María Arancibia. Entonces todo fue sigiloso y hermético. El obispo santafesino, respaldado por el nuncio apostólico Ubaldo Calabressi, logra entrevistarse con el papa Juan Pablo II y liquida el asunto.

Menos suerte tuvo casi una década más tarde. Aquella investigación llegó a manos de la escritora Olga Wornat quien le dedica un capítulo llamado "El Rosadito" (apelativo que le habrían puesto los jóvenes seminaristas a los que el prelado supuestamente llevaba a su dormitorio) sobre la Iglesia Católica en la Argentina. El escándalo no se pudo detener aunque los medios santafesinos recién se harían eco y la sociedad comenzaría a dudar de su pastor cuando es denunciado por otro sacerdote muy prestigioso quien a raíz de eso sería intimidado físicamente lo que indignó a buena parte de la opinión pública.

José Tarcisio Guntern (1920-2007), de 82 años, párroco de la iglesia de San Roque (del barrio Sargento Cabral, en Santa Fe), escuchó confidencialmente a un seminarista que le contó acerca de «ciertas actitudes» de Storni para con él y le escribió un nota al arzobispo pidiéndole que cese en esas costumbres. En el 2002, Guntern lo dijo públicamente y lo ratificó en la Justicia. Colaboradores de Storni habrían llegado a ejercer violencia física contra el anciano para que se retractara.

En 2009, la jueza María Amalia Mascheroni lo condenó a ocho años de prisión por abuso sexual agravado por el vínculo, contra el ex seminarista Rubén Descalzo, aunque no fue a la cárcel sino que cumplió arresto domiciliario. La Cámara anuló el fallo en el 2011 y la causa penal feneció.

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