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Jueves 01 de Octubre de 2015

“Hoy la lipoaspiración se masificó”

El cirujano plástico Claudio Dachevsky habla de una de las técnicas más solicitadas. Radicado en Brasil desde hace 30 años, cree que estas intervenciones deberían ofrecerse en hospitales, algo que sucede en el país vecino.

Está convencido de que la lipoaspiración —una técnica quirúrgica que permite quitar el tejido graso y mejorar el contorno corporal— es la cirugía estética por excelencia. La que ofrece los mejores resultados a la hora de tener una silueta armónica, la que más ayuda a  recuperar la autoestima. Claudio Dachevsky habla desde su experiencia de 30 años en Brasil, donde se radicó después de recibirse de médico en la Universidad Nacional de Rosario y de hacer un posgrado en Estados Unidos. Es conocido en San Pablo por su talento para “la lipo” y aunque también hace otro tipo de intervenciones asegura que ésta es la que ofrece más satisfacciones a los pacientes.
  El procedimiento, que se volvió popular tanto en Brasil como en la Argentina, es ofrecido en el país vecino hasta en los hospitales. Algo que por el momento no sucede acá. Ahora, Dachevsky, que va a venir a Rosario una vez al mes a operar, está dispuesto a plantear el tema a las autoridades de salud para encarar un programa de cirugías estéticas en la parte pública. “Es cierto que hay muchas necesidades a nivel de la salud, pero una persona que no tiene los recursos económicos también tiene derecho a corregir esa parte de su cuerpo que tanto le molesta o que le trae problemas de autoestima, problemas en su vida de relaciones, en la intimidad con su pareja. Una mujer que bajó mucho de peso, o que tuvo varios embarazos, y se siente mal con su abdomen, su cintura, sus caderas o que le molesta el grosor de sus brazos ¿por qué no tiene derecho a una cirugía, si ese derecho sí lo tiene aquella que puede pagarlo?”, dispara el cirujano.
  Directo y locuaz, el médico habló con Más sin rodeos sobre muchos de los aspectos que rodean a una cirugía plástica. Incluso, él plantea un modo de encarar las lipoaspiraciones que difiere de lo que habitualmente proponen los especialistas. “Casi todos los cirujanos le piden al paciente que baje de peso antes de la operación, pero para mí es exactamente al revés. He comprobado con el tiempo y con la experiencia que una persona que está haciendo dieta, o que redujo mucho su masa grasa antes de la intervención, tiene una peor recuperación y más riesgos. Entonces yo les propongo que quince días antes coman sin problemas, que se alimenten bien y que si suben un par de kilos no pasa nada”.
  La lipoaspiración, como toda técnica invasiva, tiene potenciales consecuencias negativas. “Es curioso, pero los pacientes no me preguntan por la anestesia —que es sumamente importante— o si el sanatorio tiene toda las condiciones necesarias para actuar frente a una emergencia —¡que es algo sustancial!— y  están más preocupados por saber en cuánto tiempo van a volver al trabajo. Quieren todo rápido, todo ya mismo. Y hay que explicarles que se trata de una cirugía, ni más ni menos. Los médicos que hacemos este tipo de intervenciones tenemos una presión muy grande y un desafío porque estamos metiendo al quirófano a un hombre o una mujer que están sanos. Y debemos darles las mayores garantías para que todo salga perfecto. Para eso hay que ser muy claros a la hora de exponer beneficios y riesgos”.
  Dachevsky dice que en tantos años de consultorio ha visto de todo: “Están las personas que vienen con expectativas razonables, las que persiguen una ilusión pero también las que te plantean un delirio”, puntualiza.
  “Se deposita mucho en este acto médico. Uno se da cuenta rápidamente si esa paciente viene porque tiene miedo de que la deje el marido por otra mujer más joven, si lo hace porque tiene un amante o quiere tenerlo, si simplemente se quiere operar porque quiere estar mejor para ella. Los motivos son muchos y variados y obviamente son todos válidos. Lo importante es reconocer que esa paciente sabe a qué se expone, qué cuidados deberá tener después de la operación y que es consciente de cuáles pueden ser los resultados posibles. He tenido una paciente en Brasil de contextura grande, tez oscura, que vino a la clínica con una foto de una modelo de 50 kilos, rubia y de ojos celestes diciendo que la deje como ella”.
  El cirujano, que formará parte en Rosario del equipo de Fernando Soraires y Lisandro Gianello, se mostró muy entusiasmado por poder venir a ejercer su profesión a la ciudad en la que creció y se formó como médico. “Sin dudas acá hay mujeres muy bonitas y siempre preocupadas por la estética. En mis viajes, que realizo a menudo, veo que la rosarina está cada vez más pendiente de su imagen. ¿Si eso es bueno o malo? Bueno, no me corresponde decirlo, pero es lo que se ve claramente cuando uno pisa esta ciudad”.
  Del mentón para abajo, menciona el médico, se puede lipoaspirar todo: tórax, brazos, abdomen, cintura, cadera, piernas, hasta los tobillos. La técnica, que se realiza quitando el tejido adiposo al vacío se inició en la década del 70 y hoy es una de las más pedidas en el ámbito de la estética en todos los países. Requiere anestesia, puede llevar un día de internación (cuanto menos mejor, dice el médico), puede doler en ciertas zonas después de la intervención y conlleva varios días de reposo (que no son en la cama, sino en la casa, pero en movimiento).
  Aunque en la Argentina la vedette son los implantes mamarios, en lugares como Brasil y otros de Latinoamérica, “la lipo” gana por goleada. “La mujer brasileña está siempre muy expuesta, por el tipo de ropa que usa, porque tiene naturalmente una gran sensualidad, porque le gusta mucho verse bien. No se preocupan tanto por el busto como las argentinas porque se dieron cuenta de que con una buena cintura y sin rollitos en la panza cualquier cosa que se pongan les queda bien. Un pantalón, un vestido, el traje de baño, la ropa interior ... Para mí el centro está ahí, la clave está ahí: en el abdomen. Con un buen contorno corporal todo se siente y se ve mejor, y eso se logra con la lipoaspiración y no con un busto más grande”, señala el profesional.

Caras y lolas

Respecto de las cirugías en el rostro, Dachevsky opina que “hay que ser muy conservador”.
    En el resto del cuerpo “si hay algún tipo de imperfección o detalle que no quedó bien post cirugía se puede ir corrigiendo, pero en la cara es muy difícil. Soy partidario de pequeños, muy pequeños retoques cada tantos años, un concepto más ligado a la prevención, a ir mejorando muy de a poco eso que va perdiendo elasticidad, o a ir ocultando las arrugas que aparecen. Lo de la cara es delicado”, reflexiona.
  Respecto de la pasión argentina por las prótesis mamarias demasiado voluminosas, Dachevsky cree que la tendencia es revertir eso: “En países desarrollados ya se ve que las mujeres se achican el busto. Que las que tienen implantes los piden más pequeños. En algún momento eso empezará a suceder acá también”.
  Para el especialista la cirugía plástica no es un acto de frivolidad porque siempre hay una carga emocional fuerte detrás de quien decide pasar por una operación para mejorar su estética. “Por eso creo que la entrevista previa es sumamente importante. Hay que tomarse todo el tiempo para escuchar al paciente. Quien decide una intervención de este tipo está conflictuado, por su físico, porque viene sufriendo, porque no encontró apoyo, por lo que sea ... así que hay que manejar sus ansiedades, sus deseos. No es sencillo para el cirujano”.
  Dachevsky dice que una persona que llegó decidida es porque ya consultó con dos o tres médicos antes. “Entonces, cuando se sienta en el consultorio y avanza es porque encontró la confianza necesaria y porque le cerraron las condiciones. Y ahí crece la ansiedad ... parece que es como un parto, no se puede detener. Preguntan por la fecha de la cirugía pero sobre todo por el alta. Les explico que la recuperación depende de muchos factores, de cada paciente, pero por ejemplo, para exponerse al sol deberá pasar más de un mes. No es que se operan y se pueden ir de vacaciones. En general lo que noto es mucha ansiedad”.
  El especialista reflexiona: “Vivimos en un tiempo en el que la imagen lo es todo. Influye a la hora de encontrar un compañero o compañera, un trabajo, en los aspectos sociales. La presión que hay es alta, y podemos discutirlo mucho pero la realidad te muestra que es así. Por eso creo que en Brasil la lipoaspiración se masificó. Yo he atendido una señora que trabajaba en una casa de familia y después ella trajo a su empleadora al consultorio. Y eso está muy bien en mi opinión”.
  “Insisto con la idea de que aquel que precisa un cambio corporal debe ser escuchado, acompañado, atendido y comprendido. De allí que en mi clínica en Brasil reservo un día al mes para operar a quien no tiene los recursos económicos. Y es algo que espero implementar también en Rosario”.

Varones

En su mayoría las que deciden hacerse una lipoaspiración son las mujeres, pero los hombres se van animando. El médico Claudio Dachevsky dice que los señores pisan el consultorio a partir de los 30 o 40 años en busca de una mejoría del contorno corporal. “En general quieren quitarse el tejido adiposo excedente en las mamas y en los costados de la cintura”, menciona. “El varón se cuida mucho más que antes y la panza o una cintura sin nada de forma les molesta, por eso cuando la dieta o el gimnasio no pueden con los denominados flotadores buscan soluciones en la cirugía”.
 

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