La ciudad
Martes 31 de Mayo de 2016

Hormigas, polémica y muerte en un sanatorio

Ocurrió en 2011, cuando una mujer de 75 años fue hallada cubierta de insectos en la sala de terapia intensiva de una institución privada.

La Justicia ordenó al Sanatorio Laprida pagar 438 mil pesos por la muerte de una mujer de 75 años que apareció cubierta de hormigas coloradas en la sala de terapia intensiva. Ocurrió los primeros días de 2011, cuando la víctima fue internada por un cuadro de deshidratación y otras patologías de base. La invasión de insectos no fue asentada en la historia clínica, pero la mujer recibió un medicamento para contrarrestar el efecto del veneno. Para los magistrados hubo una "evidente falla en la prestación del servicio" por parte del centro de salud, que deberá resarcir económicamente a la hija de la mujer fallecida.

La demanda contra el Sanatorio Laprida fue presentada por Silvia C. en concepto de daños y perjuicios por la muerte de su madre, Elsa Flavia D., de 75 años. De acuerdo con la demandante, el 2 de enero de 2011 Elsa —afiliada de Pami— fue internada en el Laprida con un cuadro de deshidratación. Como además padecía fibrosis quística pulmonar, los médicos resolvieron internarla en terapia intensiva.

Silvia sostuvo que iba a al sanatorio a diario alrededor de las 19, cuando se entrega el parte médico, y media hora más tarde ingresaba a la sala de cuidados intensivos para pasar un rato con su madre. Según Silvia, Elsa se encontraba sedada pero tenía reflejos conscientes de lo que ocurría a su alrededor.

El 7 de enero, Silvia repitió esta operación. Pero cuando estuvo delante de su madre no pudo más que gritar. "¡Las hormigas se la comen!", fue lo que oyeron el marido, la suegra y un primo de Silvia, que estaban afuera de la terapia y entraron de inmediato. "Mi madre tenía unas cosas que se movían sobre el rostro y en todo su cuerpo. Provenían de la unión de dos cerámicos", reza el fallo del Juzgado Extracontractual Nº 2, en referencia a la declaración de Silvia.

Entre los familiares y con la ayuda de un médico comenzaron a sacar las hormigas que recubrían a Elsa. Enfermeros y mucamas retiraron las sábanas de la cama de la paciente. "Tenía hormigas dentro del ojo, en las orejas, en todo el cuerpo", dijo Silvia en su testimonio. Además manifestó que debieron comprar un peine para sacarle los insectos que le caminaban por lo cabellos enredados.

De inmediato Elsa fue cambiada de cama. La invasión de hormigas nunca fue asentada en la historia clínica de la mujer, que murió tres días después de ese episodio.

La posición de la empresa. Tanto el Sanatorio como la aseguradora negaron que la mujer hubiera sido picada por las hormigas coloradas y rechazaron la demanda al entender que Elsa había fallecido a causa de sus patologías de base. Sin embargo, un perito médico remarcó que horas después del episodio con las hormigas, Elsa debió ser entubada y conectada a un respirador artificial. Y, además, a las medicaciones que se le venían suministrado se sumó un antihistamínico, que se utiliza, entre otras cosas, para contrarrestar el efecto del veneno de las hormigas. Sin embargo, el motivo por el que esta droga le fue suministrada no figuraba en ningún lado. El perito sostuvo que las hormigas pudieron picar a Elsa en la mucosas internas y por tal motivo padeció una depresión respiratoria. De acuerdo con el fallo, el antihistamínico no le fue suministrado por su enfermedad de base sino para contrarrestar una reacción alérgica. Además, el perito dijo que en el momento en que ingresó al Laprida, el de Elsa no era un caso terminal.

Pese a que la invasión e hormigas no fue registrada en el parte médico, sí se registró el cambio de cama de la paciente sin motivo alguno. Sumado a esto, al día siguiente de ese episodio colocaron veneno en el lugar de donde habían salido las hormigas.

Para el juez Gustavo Antelo y los demás integrantes del Juzgado Extracontractual Nº 2 —Viviana Cingolani y Juan José Bentolila— todos estos elementos revelan "una evidente falla en la prestación del servicio" del Sanatorio Laprida, además de "un incumplimiento del deber de seguridad que viene atado a la prestación principal para el que se constituyera la empresa". Por estos motivos, hicieron lugar a la demanda y ordenaron al centro de salud a pagar 438 mil pesos en concepto de daños materiales y morales. Esto más intereses, accesorias legales y costas.

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