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Domingo 02 de Agosto de 2015

Honrar la vida

Agosto es el mes en que se venera a la Madre Tierra. Detalles poco conocidos de estas ceremonias que atrapan a visitantes de todo el mundo y mantienen vivo el espíritu con que se crearon.

Durante todo el mes de agosto, la Pachamama es venerada en todas las provincias del Noroeste de Argentina y del mundo andino. Actualmente, este ritual también se viene realizando en las ciudades como un espacio para pedir, pero también como homenaje a la tierra. En este tiempo especial, a la Madre Tierra se le ofrece toda la cosecha y el primer trago en las fiestas. Tan importante es la “Pacha” que está presente en casi todos los actos sagrados: cuando nace un niño y también en la despedida de los difuntos. En el mundo andino se le rinde culto a la par de una profunda fe cristiana. La Pacha es la Madre, todo lo que sale de ella es vida y todo lo que regresa a ella recibe nuevamente vida. Por eso también se usa la tierra como elemento para curar, y a la Pacha, al mismo tiempo, para sanar sus enfermedades y para pedir bienestar y prosperidad. En el universo de los Andes hay una relación intrínseca con la naturaleza: las plantas, los animales y las personas están unidos a la tierra, quien sostiene y da protección, quien, en definitiva, mantiene el equilibrio de la vida. ¿Cómo son estas ceremonias? Para los que como yo las han vivido, y para los que no las conocen, van aquí algunos detalles importantes que comparto. Antes de comenzar se buscan las plantas de maíz para hacerlas hervir durante toda una noche para que se hagan las tijtinchas (cabezas y patas de oveja trozadas y secas, habas secas y mazorcas secas). Las habas secas tiene igual tratamiento. Se hace también la chicha a base de la harina de maíz y su trabajo es de aproximadamente una semana, entre hervir, mezclar y madurar. Se compran los cigarrillos, ya que la Pachamama debe fumar en su día. Los primeros fumadores de tabaco del mundo son los pueblos americanos, ellos en sus rituales y ceremonias lo hacían frecuentemente, sabiendo de la importancia espiritual y mística que tenía el mismo. Las hojas de coca se ofrendan también a la tierra, ya que en el mundo andino calma el cansancio de los hombres en los trabajos más duros que realicen, también en las largas caminatas por los cerros. El alcohol, considerado el elemento de salud en los pueblos de los Andes, también calma el hambre, quita la sed, el dolor y el mal de altura. Con él se limpian las heridas, se cura el apunamiento. No debe faltar tampoco el “yerbiao” hecho con las plantas aromáticas como cedrón, toronjil, peperina, menta, yerbabuena, burro, muña muña. Se colocan en un jarro grande de cerámica o metal, luego se agrega bastante yerba, se coloca una bombilla, azúcar, y se rocía con alcohol. Se enciende el fuego y al final se coloca el agua casi hervida. Entonces se mece y se ofrece a la tierra. En los días de la Pachamama se preparan distintas comidas. En ocasiones se cocinan siete comidas basándose en maíz que pueden ser: motes, tijtinchas, picante de mote, tamales, sopa de harina de maíz, chilcan y ulpada. Otras veces no se coloca ni un solo hueso, o se arman comidas fritas. Si hay papas hervidas, empanadas u ocas hervidas también se ofrecen a la Madre Tierra. Al igual que el locro, picante de panza y pata, la sopa de maní, el guiso de quinoa, el guiso de trigo y la infaltable carne hervida. Cuando llega el momento elegido por el dueño de casa se procede a encender el fuego y con el humo de koa copal y a veces palo santo, se sahúma toda la casa. Hay que comenzar por una esquina y luego todas las demás hasta cubrir toda la superficie, a medida que se avanza metro a metro se va pidiendo por bondades y dichas. No existe una hora determinada para dar de comer a la tierra. Puede ser en la noche, al mediodía, al atardecer, a la hora de la oración... cualquier momento es el ideal. Los que dan de noche cuando las aves no vuelan, ni el viento corre, lo hacen porque cuando esta ceremonia fue prohibida por las autoridades coloniales sus antepasados la realizaban a oscuras para no ser sorprendidos y castigados. Así, luego de haber sahumado se procede a cavar un pozo, cuyas características dependen de la creencia del dueño. Por eso se puede cavar en una esquina para no pisarlo jamás en el centro de la propiedad o en algún otro sitio, siempre mirando al sol de frente. Una vez terminado se procede a sahumar la tierra, se sahúma en el pozo y se lo tapa con un poncho o alguna manta por un tiempo. Mientras tanto, a la tierra que se ha quitado se la coloca en un borde y en ese lugar cada uno de los asistentes a la ceremonia deposita un cigarrillo por él y otros por familiares o personas queridas, encendido sin haber dado ni una pitada. Y de acuerdo a cómo se va fumando la tierra el cigarrillo, así será el augurio para el año. En la cuidadosa y extensa ceremonia, una vez sahumada la tierra se saca el poncho del pozo y se procede al momento de corpachar o dar de comer a la tierra las ofrendas preparadas para el efecto. En este momento la ceremonia tiene sus variantes de acuerdo al lugar (o zona) a las tradiciones. Se comienza por depositar las hojas de coca y luego el alcohol, pero de ahí en más algunos suelen comenzar con las comidas, luego las bebidas, otros en cambio comienzan con las bebidas y luego recién las comidas, otros hacen pasar a todos los concurrentes y ofrecen la comida, luego las bebidas y finalmente los postres. Es importante destacar que para dar de comer no se utilizan cubiertos de metal o plástico. A tal efecto se utilizan cucharas de madera o caña. Después de haber colocado las comidas y bebidas se deposita la quinoa, considerada en esta ocasión la plata; se suma el papel picado que representa la alegría y también unos trozos de lana de oveja hechos figuras que son deseos a pedir a la Pachamama. Aquí encontramos casa, animales, autos, corazones que simbolizan las intenciones. Una vez que se termina de corpachar se procede a tapar la boca de la tierra, un ritual que cumplirá cada uno de los asistentes. Al finalizar este proceso se dejar caer abundante papel picado en señal de alegría y se coloca una piedra grande en la boca de la tierra . Todas las botellas desocupadas se deben poner alrededor de la piedra porque nada de lo que se llevó para la tierra debe quedar. Incluso se “lavan” los utensilios con un poco de la misma tierra y se los deja a un costado del pozo. Después de todo, cuando ha terminado la ceremonia central de corpachar, se procede a agradecer a los visitantes. Entonces llega el tiempo de escuchar música, y a veces se canta y se baila. Los presentes se arrojan papel picado en señal de entusiasmo, de alegría, y se invitan "yerbiao", cerveza, chicha, licores. Todo lo que el dueño de casa tiene y lo que trajeron los vecinos y amigos que llegaron para compartir esta ceremonia milenaria. En algunas horas habrá terminado este rito en esta casa para que a partir del otro día sea otra la familia del mundo andino la que abrirá sus puertas para conocidos y amigos. Un acto de profundo amor a la tierra que continuará durante todo el mes de agosto.

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