Ovación
Martes 13 de Septiembre de 2016

Hockey: Regatas volvió a casa

El club y especialmente el hockey cumplieron un sueño: jugar en una cancha sintética propia.

"Lo del sábado fue un conjunto de emociones. Fue la vuelta a casa". Con esas palabras, la capitana de primera división de Regatas de San Nicolás resume lo que significó el fin de semana ser locales, de verdad, en el Torneo del Litoral, por la fecha 18ª ante Duendes. Pero ese es sólo un dato. El número. Para Regatas jugar en el club fue ver realizado un anhelo que llevó más de cinco años, el sueño de la cancha propia de sintético. Ahí, sobre la barranca, con el río de fondo, Regatas abrió un nuevo escenario que catalogan como "un logro conjunto". Porque no sólo lo celebra el hockey, sino toda la comunidad del club. Las chicas ahora juegan en su casa. Volvieron. Y casi que no lo pueden creer. "No imaginaba esto. Desde que colocaron la alfombra ves cómo gente del club, no importa de qué disciplina, viene a querer conocerla, pisarla, mirarla", resalta Lucía Gaeto, quien además de llevar la cinta en el equipo la llevó con la obra. Es arquitecta y monitoreó cada paso. Porque claro, siempre quedan cosas por hacer.

Marcela Casella es la presidenta de la subcomisión del club. Se emociona de una manera tan genuina que sin querer dimensiona con lágrimas ese sueño. Cuenta cómo fue el derroteo para poder concretarlo y recuerda cada sacrificio. Tanto de la subcomisión como de los dirigentes del club que estuvieron palmo a palmo y de las jugadoras, que hicieron todo y más para conseguir cada moneda. "Si ya de por sí es difícil hacer una cancha de sintético, imaginate lo que es hacer una cancha de sintético al lado del río", dice Marcela. Y detalla que la tarea llevó años. Primero, porque el único terreno donde podían emplazarla era en el "fondo" del club. Sólo ahí daban las dimensiones, casi sobre la barranca. Y porque luego vinieron estudios de todo tipo, el análisis de la empresa Forbex (se dedica a la construcción de canchas de hockey) y los primeros pasos. El prioritario, levantar ese terreno un metro, porque era zona inundable.

En este sentido resaltó como el primer visto bueno de que iban por buen camino lo que pasó en enero, cuando todo el club quedó bajo agua por la crecida y la incipiente cancha de hockey estuvo a salvo. La primera crecida, perdió. Es que una cancha sintética sólo podría soportar 10 ó 15 días inundada. De lo contrario, todo el esfuerzo se puede ir por la borda: la cancha se arruina para todo el viaje.

La presidenta de la subcomisión usa la metáfora perfecta cuando habla de la cancha de Regatas: "Es como el sueño de la casa propia. Te la imaginás como va a quedar y todo, pero después es pasito a pasito". Entonces Marcela detalla otra cosa que habla por si misma de lo que significó para la familia del hockey de Regatas tener su sintético: "El 15 de agosto pusieron la alfombra. Fuimos todos a ver cómo lo hacían, fue un día de fiesta, comimos alrededor de la cancha, hicimos picaditas", se ríe. Y de inmediato deja escapar la emoción, aunque pide disculpas como si fuese un pecado: "Lo del sábado fue muy emocionante, ver a las chiquitas del club entrando a la cancha, correr ahí...".

El sábado Regatas jugó con Duendes y ganó 1 a 0, por el Torneo del Litoral. Mejor inicio en su cancha no pudo haber tenido. Sin embargo, las chicas también resaltaron la actitud de sus rivales. En principio sólo está terminada la cancha, restan completar los detalles. "Faltan los bancos, algunas vereditas, poner plantas, pero estaba todo muy armonioso, lo armamos lo mejor posible", cuenta Marcela, al tiempo que agrega que las jugadoras de Regatas pidieron disculpas a las de Duendes por las cosas que aún no estaban, pero que del otro lado todo era también alegría, la misma que se expresa en la foto conjunta que acompaña esta nota.

Muchas cosas cambiarán para esta familia nicoleña a partir de la cancha: las chicas no tendrán que entrenar más en la isla ni andar esperando que las cruce ningún vaporero. Tampoco tendrán que irse a unos ocho kilómetros de sus puertas para entrenar en Del Acuerdo, donde alquilaban. Tampoco tendrán que esperar hasta cualquier hora de la noche para practicar, sobre todo en invierno. Tampoco darán ventaja en el juego. Se acostumbrarán a jugar en sintético. Básica y casi exclusivamente. Además esperan poder incorporar práctica del hockey masculino (hay interesados, y muchos) y ampliar las bases, que hoy cuentan con unas 250 jugadoras en todas las categorías. Creer, soñar. Trabajar para realizar esos deseos. Como este que ya es una realidad. El de la cancha propia. El de la casa propia.

Comentarios